Alberto Montoya Puyana, Alfonso Gómez Gómez, Jaime Rodríguez Ballesteros, Carlos Ibáñez Muñoz, Luis Fernando Cote Peña, Iván Moreno Rojas, Honorio Galvis Aguilar, Fernando Vargas Mendoza y Luis Francisco Bohórquez, todos en su orden, hicieron lo posible por demostrar que tenían conocimiento de la administración pública cuando como alcaldes, elegidos por voto popular, gobernaron a Bucaramanga. Sus administraciones fueron normales, con algunos sobresaltos políticos que como el caso de Fernando Vargas le impidieron culminar su mandato, pero en general la fiesta democrática se desarrolló en orden.

Pero como toda regla tiene su excepción, ese modelo al que venían acostumbrados los bumangueses, cambió de ritmo, de músicos y música y le fue incorporada la “hora loca” que se convirtió en generalidad y en parranda. El alcalde elegido para el periodo 2016 – 2019 no ha parado de la resaca que le dejó el triunfo electoral del 30 de octubre de 2015 y siguió de largo, tirándole los cunchos de la borrachera a su antecesor, con lenguaje incendiario que a juicio de observadores raya en adjetivos injuriosos, imputándole la responsabilidad de una quiebra fiscal que al parecer no existe y atribuyéndole conductas reprochables en lo disciplinario y penal que no se atreve a denunciar y que no van más allá de lo que los santandereanos llamamos bochinche.

Tanto pánico ha creado el alcalde de Bucaramanga, que hasta el mismo gobernador Didier Tavera salió a desmentirlo, manifestando que no existía quiebra en las finanzas del Municipio lo que le dio un aire al ex mandatario Luis Francisco Bohórquez, de quien el burgomaestre ha dejado el mensaje que saqueó a Bucaramanga.

Y es que el discurso de Rodolfo Hernández parecía innovador y cautivador. No pocos veían con buenos ojos las posibilidades políticas que representaba la nueva administración para darle un aire de renovación a las prácticas políticas, que se traducen en clientelismo y compraventa electoral. La retórica del alcalde Hernández, es un modelo impuesto por su hermano Gabriel y copiado de la filosofía griega, quien luego y por intereses económicos, fue desplazado por un delfín impuesto por la clase económica de la ciudad al cual pretenden proyectar como el sucesor de Rodolfo. Se trata de un joven que llegó sin requisitos a ocupar un cargo en la planta de personal y al que inicialmente le dieron el rimbombante nombre de “jefe de gobernanza” nombre que el mismo estrenado funcionario copió de algunas enseñanzas cortas en seminarios del PNUD y con el cual se dedicó a desfilar por los pasillos de la alcaldía como el más pulcro de los servidores públicos, al punto que le acuñaron la frase que “Manolo era tan transparente que no lo podían ver”. Manolo Azuero se convirtió en la pieza clave del gobierno departamental y en un muro literalmente hablando entre la clase política y el alcalde local.

Tantas cosas extrañas, por fuera de lo normal de lo que contempla la administración pública se ven en Bucaramanga, que la gente ya comenzó a ver como cierta la posibilidad de revocarle el mandató, propuesta que la impulsan las mismas personas que lideraron el proceso de recolección de firmas para el grupo significativo que lo llevó al cargo. Esta semana se supo por ejemplo, que liberaría del pico y placa a los vehículos que se matricularan en Bucaramanga, lo que de inmediato generó el rechazo de los alcaldes de los otros tres municipios del área metropolitana (Floridablanca, Girón y Piedecuesta) quienes plantearon la imposición de la medida en sus jurisdicciones para los vehículos de Bucaramanga.

Rodolfo Hernández es un empresario exitoso, que en los últimos treinta años creció económicamente de la mano del sector público. En 2012 su hoy pupilo Manolo Azuero lo cuestiono por el negocio del relleno sanitario Parque Chocoa que queda en jurisdicción de Girón, por ser una sociedad entre Rodolfo Hernández, Fredy Anaya exdirector de la Corporación Ambiental y Reinaldo Bohórquez empresario del sector de los servicios públicos. Sin embargo ahora que el Municipio de Bucaramanga está interesado en poner al servicio el relleno, es el mismo Fredy Anaya hoy Representante a la Cámara, quien sale a manifestar que ese relleno es de propiedad del Alcalde y de Bohórquez y que él les vendió su participación hace ya varios años. Entre tanto el alcalde niega que sea de su propiedad y continúa en su tarea de tratar a los demás de ladrones. Cierto si es, que la empresa Entorno Verde operadora del futuro Relleno de Chocoa es de la familia del Alcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández junto a otras personas. Vaya y lo que tiene uno que ver en Bucaramanga y su hora loca.

@AlirioMoreno