Si hay un aspecto que resulta determinante en el equilibrio de una ciudad y que incide sobre el progreso de cualquier urbe es la seguridad. Sin ese aspecto es imposible promover la mayor competitividad, atraer inversión, generar más empleo y, en general, construir una ciudad incluyente que brinde oportunidades a sus ciudadanos. Si un centro urbano tiene una baja percepción de seguridad significa que no hay confianza ni en la institucionalidad ni en la ciudad misma.

Recientemente, la Cámara de Comercio Bogotá reveló una encuesta aplicada a más de 10.000 bogotanos que concluye que el 61 por ciento de los ciudadanos siente más inseguridad que en el año inmediatamente anterior. El informe sostiene que el índice de victimización, para el segundo semestre de 2018, se mantuvo en 46 por ciento; entre los delitos más frecuentes se encuentran el hurto a personas con un 60 por ciento; el hurto a residencias, 7 por ciento; las lesiones personales, 5 por ciento; el vandalismo, 5 por ciento y el hurto a vehículos, 5 por ciento.

El celular sigue siendo el objeto más codiciado con un 40 por ciento seguido del dinero en efectivo con un 22 por ciento y la billetera de las víctimas con un 13 por ciento. Hay que destacar que a pesar de que los delitos persisten con cifras importantes, más gente se anima a denunciar: mientras que, en el segundo semestre de 2017, solo el 35 por ciento de las personas afectadas por algún tipo de delito denunciaron, un año después, 41 por ciento lo hicieron.

Así las cosas, Bogotá tiene enormes desafíos para acabar con fenómenos como el microtráfico que afecta a tantos jóvenes, los hurtos en los semáforos aprovechando las dificultades en el tráfico, el “cosquilleo”, el robo de vehículos, los fleteros y tantas otras prácticas que contribuyen a la mayor inseguridad en la ciudad. Por supuesto que debemos fortalecer el pie de fuerza, actuar con planeación e inteligencia e intensificar los operativos en las zonas más difíciles de la ciudad.

Sin embargo, una Ciudad Inteligente debe apostar por el uso de tecnología para que a través de la mayor conectividad, el acceso a información en tiempo real y una completa red de cámaras se puedan prevenir acciones e identificar delincuentes que estén a punto de cometer delitos contra la ciudadanía. No tenemos excusa para no promover para los próximos cuatro años un plan ambicioso de fortalecimiento de infraestructura pensada para la mayor seguridad de la ciudad.

Debemos recobrar la confianza de la ciudadanía para que Bogotá sea una ciudad en la que sus habitantes se sientan orgullosos, seguros e incluidos. Y en ese panorama la seguridad multidimensional es determinante. Desde el Concejo de Bogotá, el control político para exigir resultados contundentes y la disposición de mayor presupuesto para el pie de fuerza deberán ser prioridades en la agenda. Para no ir tan lejos, en la misma encuesta un 14 por ciento de los consultados considera que es fundamental mejorar el sistema de justicia y un 9 por ciento prefiere aumentar las penas y el pie de fuerza. Es ahora o nunca nuestra oportunidad para hacer un Ciudad Segura, una Ciudad Inteligente.

@SimonOsorioJ

Publicado: mayo 2 de 2019