Bogotá no tiene Alcalde. Así de sencillo. Mientras la inseguridad en la ciudad está desbordada y el sistema de salud cada vez más se acerca a su techo de ocupación, Claudia López ha preferido convertir el Distrito en una plataforma mediática para promocionar su imagen antes que asumir la responsabilidad del cargo que ostenta. 

Frente a la seguridad, la situación es preocupante. El aumento del 60% en hurto de bicicletas y el elevado número de atracos masivos que se han presentado en las dos últimas semanas no demuestran otra cosa distinta a la falta de compromiso de la administración con este sector. Lo peor, es que el panorama no tiene cómo cambiar en los próximos cuatro años.

En efecto, mientras que el Presidente Duque en su Plan de Desarrollo destinó el 8.7% de la totalidad de los recursos de inversión al sector defensa, es decir $96.2 billones, en el Plan de Desarrollo Distrital Claudia López solamente le asignó a la seguridad de la ciudad $1.7 billones, lo que representa el 1.5% del total a invertir en su periodo.

Además, en el Presupuesto General de la Nación 2020 el sector defensa tuvo una asignación de $35.2 billones, osea el 12.9% del total, mientras que en los próximos cuatro años los recursos para el rubro de seguridad en Bogotá no superarán los $430mil millones anuales, lo cual significará en promedio tan solo el 2% de cada Presupuesto Distrital. Es una verdadera invitación a la delincuencia…

Respecto al sistema de salud, el panorama no es mejor. Como es bien sabido la cuarentena no desaparece el virus ni crea vacunas, sino que logra aplazar en el tiempo el pico de contagios para que los Gobiernos tengan el tiempo suficiente para acondicionar la capacidad de respuesta de la red hospitalaria.

Al respecto, el comportamiento del Distrito ha sido paquidérmico. Como tal, mientras que el Gobierno Nacional ha adquirido 4.458 ventiladores, de los cuales 1.183 llegaron a finales de junio, Bogotá tan solo ha comprado 73. Es decir, el 1.6%.

Asimismo, en relación a otras entidades territoriales la capital de la República está más que quedada. Por ejemplo, Valle del Cauca adquirió 300 ventiladores, Cundinamarca 152, Antioquia 130 y Córdoba 107. Departamentos que no tienen el músculo financiero ni la población de Bogotá, pero cuyos gobernantes han sido activos en esta emergencia y no se quedaron esperando lo que les diera el Gobierno Nacional, sino que adaptaron su presupuesto para aportar a la solución.

Por eso, es completamente inadmisible que Claudia López ahora amenace con cerrar de nuevo la ciudad. Antes que responsabilizar a la reapertura del comercio formal, que cumple los protocolos de bioseguridad, del aumento de ocupación de las UCI, debería controlar el mercado persa en que se convirtió la carrera 7ma entre la 26 y la 13, donde sin Dios ni ley se presencian día a día aglomeraciones propias de un concierto, situación que se repite a lo largo y ancho de la capital.

En otras palabras, las notorias problemáticas en ejecución que ha tenido su administración no se pueden ocultar con las peleas que quiere cazar con la Casa de Nariño. Tratar de desviar la atención puede funcionar para el titular de un noticiero, pero los bogotanos presencian como la ciudad se cae a pedazos sin que la persona llamada a hacerlo asuma la responsabilidad.

@LuisFerCruz12

Publicado: julio 1 de 2020