La campaña por Bogotá está cargada de dificultades. El tiempo escasea, pero no es imposible revertir la tendencia. Al final del día, este será un pulso de tres candidatos: Claudia Nayibe López, Miguel Uribe y Carlos Fernando Galán.

El uribismo, fuerza política que en la segunda vuelta presidencial del año pasado puso cerca de 1.5 millones de votos, tiene que trabajar con denuedo para lograr que su candidato, Miguel Uribe Turbay se imponga en las urnas. 

Las elecciones tendrán lugar en más o menos 100 días, tiempo suficiente para que el candidato que goza del respaldo del Centro Democrático repunte, logre sumar a los ciudadanos que aún no han decidido por quién votar, y se imponga en las urnas. 

Los bogotanos deben ser conscientes de que no es poco lo que está en juego. La izquierda volvió pedazos a la capital durante las alcaldías de Samuel Moreno, Luis Eduardo Garzón y Gustavo Petro. Esos tres exalcaldes han manifestado su apoyo a Claudia Nayibe López.

Es muy sencillo: otorgarle la victoria a López, significa premiar a los alcaldes de que destruyeron a Bogotá. 

Miguel Uribe es un candidato respetable, con un programa de gobierno serio y sensato que debe ser enriquecido con el cuerpo doctrinario del Centro Democrático. El retiro del aval a la señora Ángela Garzón, decisión que fue recibida con desbordado alborozo por parte de las bases uribistas de la capital, no puede presentarse como un “cheque en blanco” al doctor Uribe Turbay.

El respaldo a su aspiración debe, indefectiblemente, incluir un acuerdo programático que, como mínimo, incluya los pilares básicos del Centro Democrático, en lo que tiene que ver con la seguridad como elemento fundamental para generar confianza inversionista que desemboque en una mayor cohesión social. 

Los índices de inseguridad en la capital colombiana son preocupantes. Los ladrones pululan por todas las esquinas. Si hay algo que merece serle radicalmente cuestionado al alcalde Enrique Peñalosa es, precisamente, la falta de una política seria de seguridad ciudadana. 

Miguel Uribe no la tiene fácil: aspira a ser la continuidad de una administración que -justa o injustamente- refleja un altísimo nivel de impopularidad. No hay muchos antecedentes de que el continuista de un gobernante despreciado por la ciudadanía, se imponga en las urnas. 

Pero el asunto es de mayor calado: Peñalosa es un sujeto prepotente y soberbio y a ello se debe buena parte de su impopularidad. Sería injusto que Uribe Turbay tenga que cargar con ese pasivo, cuando objetivamente su programa de gobierno es estupendo y se ajusta perfectamente a las necesidades de la ciudad. 

Ahora, hay que mirar hacia delante. Redoblar esfuerzos, hacer campaña en todos los barrios de las 20 localidades capitalinas. Llevar el mensaje a todos los rincones de Bogotá para lograr que el próximo 27 de octubre, Uribe Turbay se imponga ante la peligrosa Claudia Nayibe López.

Bogotá ha sido la joya de la corona de la extrema izquierda. La han saqueado, la han gobernado a las patadas, la han polarizado. No se puede permitir que aquellos que tanto mal le han hecho a la ciudad, se alcen con la victoria en cabeza de la señora López. 

@IrreverentesCol

Publicado: julio 23 de 2019