En los años 90 del siglo pasado, la Fuerza Pública colombiana creó un grupo élite especial para efectos de desarticular de una vez y para siempre a los carteles del narcotráfico. 

El popularmente conocido ‘bloque de búsqueda’ estaba integrado por miembros de la Policía y del Ejército nacional. Su eficacia fue absoluta. Se logró acorralar al que parecía intocable Pablo Escobar, quien pudo ser dado de baja en diciembre de 1993. 

Pocos años después, esa misma estructura se reorganizó para golpear al ‘Cartel de Cali’. Uno a uno, los cabecillas de esa organización mafiosa fueron cayendo como moscas. 

Los otrora todopoderosos hermanos Rodríguez Orejuela fueron hallados en escondites insospechados, llevados a la cárcel y luego extraditados a los Estados Unidos, país en el que terminarán sus miserables existencias en cárceles de máxima seguridad. Aquel debe ser el desenlace que merecen experimentar todos los capos del narcotráfico.

Los mafiosos ‘Iván Márquez’ y ‘Jesús Sántrich’ no son unos “combatientes” ni unos díscolos disidentes de las Farc. No. Ellos son los encargados de administrar las rutas del narcotráfico que esa banda terrorista dejó intactas después de la ilegítima y tramposa firma del acuerdo entre Santos y Timochenko -otro capo de la mafia, por cuya cabeza hay una millonaria recompensa de U$5 millones de dólares-.

La reaparición de esos forajidos, fuertemente armados y planteándole un desafío inaudito al presidente de la República, obliga a que el gobierno nacional adopte una actitud totalmente confrontacional frente a ellos. Nada de mensajes ambiguos ni de prudentes silencios.

Tanto el presidente Duque como su ministro Carlos Holmes Trujillo, tienen la bella oportunidad de revivir la figura del bloque de búsqueda para efectos de ubicar y capturar -o dar de baja si es del caso- a los capos de las Farc. 

Mano firme, muy firme frente a esos bandidos que creen que pueden azorar al pueblo colombiano con sus armas y con su dinero maldito fruto del tráfico de estupefacientes. 

A las pocas horas de la aparición de ‘Márquez’ y ‘Sántrich’, la embajada de los Estados Unidos en Bogotá emitió una comunicación en su cuenta de ‘Twitter’ recordando que sobre esos delincuentes pesan sendas recompensas: “El Departamento de Estado de los Estados Unidos @StateDept ofrece recompensas de hasta 10 millones de dólares, por información que lleve al arres y/o condena de alias Jesús Santrich y alias Iván Márquez acusados por @TheJusticeDept de participar en narcotráfico”.

Pues muy bien. El gobierno de nuestro país no se puede quedar atrás. Es hora de emitir carteles con anuncios de ‘Se Busca’, ofreciendo multimillonarias recompensas por esos criminales, además de poner en marcha las operaciones para dar con ellos, así sea allende la frontera con Venezuela.

Estén donde estén, esos sujetos deben ser reducidos. Es, ante todo, un asunto de seguridad nacional. 

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 1 de 2020