El Black Friday es una fecha que trae felicidad a millones de personas en Estados Unidos.  Los consumidores  encuentran promociones impresionantes y los comerciantes logran un cierre financiero favorable que permite mejorar el comportamiento de la economía, generar riqueza, aumentar el consumo e incrementar los índices de generación de empleo.

Este viernes, que de paso debería traer alegría a Colombia donde también se adoptan algunos descuentos, está lejos de convertirse en una ocasión de júbilo. Todo lo contrario, la traducción literal de la palabra –viernes negro- es la mejor descripción de lo que está sucediendo.

La realización de un nuevo paro camionero es una difícil noticia con la que se deben de despertar miles de colombianos que tendrán que ver como sus operaciones diarias se ven totalmente afectadas por esta decisión.

Es evidente que algunos de sus reclamos son justos. Por ejemplo, ciertas disposiciones contenidas en el acuerdo con la OCDE afectan su devenir y, en consecuencia, urge construir una solución inmediata. Sin embargo, el irse a paro es una decisión sin ningún tipo de fundamento.

En efecto, los reclamos de los sectores sociales no se pueden discutir primero en la calle en confrontaciones con el Esmad y después en los despachos de los Ministros. Todo lo contrario, el acudir a las vías de hecho debe ser la última vía en que se debe pensar, en especial cuando no hay una verdadera voluntad de diálogo por parte de las autoridades.

No obstante, a pesar que de parte del Gobierno existe toda la disposición de diálogo, ciertos sectores prefieren ir a la calle antes que sentarse en una mesa de trabajo. ¿Por qué? A mí parecer, el mensaje que envió el Presidente al ceder en las primeras marchas estudiantiles fue contraproducente.

En este escenario, cabe señalar, el Gobierno Duque debe articular de mejor manera su actuar institucional. Sus primeros cuatro meses de gestión se han visto opacados por un sinfín de manifestaciones que, en últimas, terminan afectando a una ciudadanía inocente que nada tiene que ver con las discusiones de fondo.

Por supuesto que hay que tener un dialogo constante con todos los sectores sociales, pero esa postura no se puede confundir con debilidad en el manejo del sector público, dado que, desafortunadamente, eso es equivalente a echarle combustible a todos aquellos que quieren sabotear esta administración con fines políticos.

Millones de colombianos votamos por Iván Duque para que liderara con grandeza los designios de nuestra Nación y, como tal, anhelamos los mejores resultados para su Gobierno. Por eso, esperamos que se tome nota de estos problemas para poderlos corregir y recuperar el camino de crecimiento que el País nunca debió haber perdido.

@Tatacabello

Publicado: noviembre 23 de 2018