Cuando comenzamos a vivir la época electoral con gran intensidad. Cuando se suponía que una vez firmado el acto de paz con las Farc tanto en La Habana, como el teatro Colón, viviríamos en el pomposo posconflicto aparece un triste y desolador fin de semana en materia de orden público o mejor aún, de desorden público.

La bomba colocada en una estación de policía del barrio soledad en Barranquilla donde murieron siete policías y más de 42 heridos será tan solo el preámbulo de una escalada terrorista urbana de gran envergadura que se vendrá sobre todo en un periodo electoral como el que nos encontramos.

El artefacto explosivo fue dejado en uno de los muros de contención cercano al patio donde suelen formar los uniformados todas las mañanas para comenzar su rutina diaria. Es decir que este acto terrorista, al parecer los primeros indicios apuntan al ELN, fue meditado, planeado y ejecutado con premeditación y alevosía.

No contento con el atentado a la estación de policía, los terroristas volvieron actuar de madrugada del sábado en un Cai dejando a siete heridos.

Pero, no contento con ello, se produce un robo a un camión de valores donde al parecer se desaparecen por arte de magia $2.000 millones dejando un vigilante muerto y otro herido.

Pero, no contentos con los atentados en Barranquilla, aparecieron noticias que alteraron el orden público durante el fin de semana anterior de secuestros de personas, de ganaderos, de comerciantes en Cali.

De un asesinato de integrante del Centro Democrático en Montería.

De una quema de buses en la zona de Arauca, azotada por el ELN en estos tiempos de paz ante la débil respuesta del tanto del ejército, como de la policía, ambos con minúscula.

De una quema de maquinaria porque los empresarios no quieren pagar la vacuna.

De un asesinato de un conductor de UBER en Bogotá.

De otro asesinato de un conductor de camión en Soacha.

De otro asesinato de un joven que termina su turno de trabajo en un restaurante de la zona de Usaquén terminando siendo acribillado para robarle sus pertinencias.

Pero, no contentos con lo anterior, se produce el “accidente” de un helicóptero donde murieron todos sus tripulantes. Circulan versiones sobre un ataque del ELN en la zona de Caucasia, donde cayó el helicóptero. Van seis helicópteros que se caen por “accidentes” pero a nadie le importa.

Pero, no contento con ello, volvieron los snipers, francotiradores, en la zona del Catatumbo asesinando a nuestros policías, zona dominada por el ELN y todos los grupos disidentes afines a Farc.

Cuando apareció la noticia del atentado terrorista a la estación de policía en Barranquilla se me vino a la memoria el anuncio del señor presidente, en minúscula, JMS cuando en Medellín comentó sin ningún rubor que si no se firmaba la paz con las Farc regresaría el terrorismo urbano. Se firmó la paz con las Farc a pesar que el pueblo dijo NO al plebiscito y el terrorismo urbano regresó.

Entonces, ¿en qué estamos? ¿para dónde vamos?

Porque ya, se han presentado serios anuncios de lo que podría ser el terrorismo urbano, como bien lo anunció JMS,  como lo fue la bomba colocada en el Centro Andino en Bogotá, cuando poco antes del final de la tarde del viernes 17 de junio 2017, en vísperas de la celebración del día del padre, los bogotanos nos vimos sorprendidos por la explosión de un fuerte petardo en el baño de las mujeres dejando tres personas muertas, una de ellas de nacionalidad francesa y siete personas heridas.

Pero, antes del atentado al Centro Andino, un movimiento que se hizo llamar MRP realizó 14 atentados en Bogotá. Tuvieron que suceder 14 atentados para la sociedad y las autoridades bogotanas reaccionaran como debe ser.

Al momento de producirse el atentado al Centro Comercial Andino, los integrantes del MRP no superaban los 40 miembros pero habían logrado cimentar el terror en la ciudad de Bogotá. No en vano, alcanzaron la no despreciable cifra de 14 atentados terroristas a nivel urbano de distinta índole. Y, eso que en ese entonces no se había firmado la paz con las Farc.

Al parecer, nos encontramos en el preámbulo del post conflicto tan anunciado por JMS durante su proceso de paz con las Farc.

¿Cuántos muertos más se necesitan para que la sociedad colombiana reaccione en bloque en contra del terrorismo y el narcotráfico?

Puntilla: Mientras tanto, Timo, presidente, sin ningún rubor. ¡Qué tristeza!, ¡qué vergüenza de país!

@RaGomezMar

Publicado: enero 30 de 2018