Todo tipo de teorías conspirativas y denuncias públicas se han realizado a partir del anuncio hecho por la Embajada de Estados Unidos en Colombia sobre la llegada de personal militar americano a nuestro País, las cuales van desde sostener que con esto se pretende estructurar una intervención armada a Venezuela, hasta afirmar que tal acción requiere autorización previa del Congreso. Pues bien, nada de eso es cierto y las razones son muy claras.

En primer lugar, Colombia y Estados Unidos han tenido una sólida relación de cooperación militar que se remonta a 1946. En ese año, ambas naciones suscribieron un acuerdo que autoriza la llegada de misiones de las Fuerzas Militares americanas a nuestro País, el cual ha sido prorrogado constantemente desde entonces y a la fecha se encuentra vigente.

En segundo lugar, el personal militar que llegará a Colombia proviene de la Brigada de Asistencia a Fuerzas de Seguridad del Comando Sur. Lejos de participar en operaciones militares, este grupo de uniformados tendrá funciones de carácter consultivo y técnico para asesorar a nuestro Ejército, Armada y Fuerza Aérea en la lucha contra el narcotráfico.

Al respecto, cabe señalar que la presencia de militares americanos en el País con este propósito es absolutamente normal. Por ejemplo, en el marco del Plan Colombia se estableció un tope de soldados estadounidenses en el territorio nacional, el cual, dependiendo el año, llegó a ser de 800 uniformados y 600 contratistas, tal como sucedió en 2004.

En tercer lugar, y debido a los dos puntos anteriores, no se requiere autorización del Congreso de la República. Tal visto bueno solo se exige cuando hay tránsito de tropas extranjeras o estas van a participar en actividades armadas en nuestro País, lo cual no acontece en este caso.

En cuarto lugar, la misión de cooperación de Estados Unidos llegará en junio y se prolongará por cuatro meses. Es decir, no se establecerán bases militares americanas ni se fracturará la soberanía nacional, como algunos falsamente lo han querido mostrar. La asistencia es temporal y se circunscribe a la lucha contra las drogas.

En quinto lugar, la asistencia que dará este personal experto es absolutamente necesaria para lograr disminuir las plantaciones de cultivos ilícitos. Como tal, para nadie es un secreto que en 2019 el País reportó 212.000 hectáreas de coca y el Congreso americano condicionó el 20% de la ayuda que le entrega a Colombia para combatir el narcotráfico, es decir $40 millones de dólares, a que se redujera el número de hectáreas.

Por eso, la llegada de la misión asesora de Estados Unidos es un acierto del Ministerio de Defensa. Ahora más que nunca necesitamos de toda la cooperación internacional para lograr derrotar al flagelo que ha martirizado a Colombia durante los últimos 30 años. No solamente para evitar una eventual descertificación de la Casa Blanca o una disminución de los recursos que anualmente nos entrega esa Nación, sino porque es un imperativo con la sociedad y las nuevas generaciones que no es negociable.

@Tatacabello

Publicado: mayo 29 de 2020