Cristian Camilo Julio Md, salió a su casa después de la jornada laboral nocturna en el Hospital  Nuestra Señora del Carmen, de El Bagre, municipio del bajo cauca en Antioquia; antes de llegar a su vivienda recibió varios disparos que enterraron las ilusiones de un muchacho de 24 años. Hacia un rato había dejado colgada su bata blanca.

El Bagre, una de las zonas más violenta del país no tiene hoy médicos en su hospital local; sus compañeros, ante la incertidumbre y zozobra, decidieron  suspender la prestación del servicio: temen arriesgar sus vidas. En el momento de escribir estas líneas aún se desconocen los móviles del asesinato. La primera reacción que despierta este episodio atroz es el rechazo contra la integridad de los profesionales cuya misión social es cuidar la salud de sus semejantes.

No es este un acto aislado que sufren los médicos que atienden las emergencias en el país. Recuerdo el pediatra en Bogotá que recibió una puñalada  en el tórax por no formular antibióticos: el familiar enceguecido no  aceptó el origen viral de la enfermedad y lesionó inmisericorde al colega. (El Espectador, Enero 2016). Los médicos somos como los sacos de arena donde los pugilistas descargan su ira y su miseria. Así, golpeando esas talegas encuentran algunos la redención de su infortunio. La transferencia del odio y la frustración de la atención que reciben del sistema de salud, convierten al médico, en esos costales donde se golpea sin compasión la percepción de la mala atención. Somos la cara de la salud, con  pómulos inflamados y  cejas cortadas por  los jab de  los usuarios  La sordera deliberada es quizá la mejor defensa para no responder los ataques verbales que los médicos sufren por parte de los  familiares  de  los pacientes que esperan en urgencias.  (Violencia en urgencias: 98% verbal, 27% física).

Da escalofríos una de las primeras versiones del asesinato de este joven profesional quien recorrió becado su carrera médica. Peritonitis fulminante de una paciente de 14 desquicio a los familiares. Sera la justicia quien determine, juzgue y castigue a los culpables. La violencia impulsiva es una de las emociones corrosivas cuyos fundamentos biológicos apuntan hacia un discontrol del complejo amigdalino-temporal. La violencia deliberada y planeada es la respuesta de una sociedad enferma que acabo tristemente con la misión médica de un muchacho talentoso de provincia cuyo sueño fue llevar bienestar a este municipio perdido en el cauca  y avergonzado hoy ante estos hechos.

¿Que sigue para la misión médica ?El año rural – antes obligatorio- hace parte de ella. Solo buenos recuerdos, ilusiones  e imperecederas  manifestaciones  de gratitud enriquecieron el mío. Las explosiones de agresividad como de la que fue víctima Cristian Camilo enlutan la profesión. Mañana su madre celebrara su día sola .Nuestras batas sangrantes recorrerán los pasillos de los hospitales mientras que nosotros, cumpliendo nuestro juramento, solo nos defenderemos con la convicción de la vocación.

@Rembertoburgose

Publicado: mayo 17 de 2019