Por fin alguien lo dijo sin esguinces ni matices: la cuarentena va a acabar con el país. 

El fiscal general de la Nación, Francisco Barbosa fue claro y contundente cuando fue inquirido sobre la posibilidad de ampliar el confinamiento.

“Es una vergüenza. ¿Hacer cuarentenas de qué? Que la gente se proteja y salga y trabaje. Eso es lo que hay que hacer. Como lo están haciendo en otros países. Pero lo que no puede ser es que van a acabar al país. No podemos entrar en estas dinámicas exóticas; todo el mundo es epidemiólogo en Colombia y estamos en una situación en la que el país va a terminar perdiendo lo que había ganado durante 50 años por cuenta de las improvisaciones…”, dijo en tono enérgico el fiscal de Colombia. 

Igualmente, se refirió a la situación que se padece en las regiones apartadas de Colombia donde la gente está desesperada por cuenta de la crisis: “Yo si llamo la atención. La situación es calamitosa. O nosotros retornamos con las medidas de protección, o este país se va a acabar”.

Hay que perderle el miedo a la pandemia. Su capacidad devastadora no puede paralizar a la sociedad. La gente o puede permanecer para siempre encerrada a la espera de que surja la vacuna contra el COVID-19, como irresponsablemente ha planteado la agresiva alcaldesa de Bogotá, Claudia Nayibe López.

La pandemia permanecerá durante mucho más tiempo y quienes no sucumban ante ella, terminarán haciéndolo ante el hambre y la miseria. No se trata de caer en la trampa de negar el poder devastador del virus. Claro que es letal. Pero también es indudable que, observando medidas rigurosas de distanciamiento social y de aseo permanente, acompañados del uso riguroso de mascarilla, se puede comenzar con la reactivación económica. 

Las cifras de desempleo son aterradoras. Nunca antes se había visto un nivel de desocupación de tal magnitud. Empresas que se construyeron y consolidaron durante décadas, en pocas semanas colapsaron, dejando en el asfalto a miles de trabajadores. 

El miedo es el peor enemigo de las personas. Aquel no puede seguir paralizando al país. Desde el gobierno para abajo, se requiere un mensaje claro y contundente que estimule a la sociedad para retornar a la normalidad. 

Estábamos en mora de que algún alto funcionario del Estado lo dijera. El país se está yendo por el abismo y la prolongación del confinamiento ha demostrado que no solo no sirve para acabar con el coronavirus, sino que ha dejado una estela de miseria y empobrecimiento, cuyas consecuencias se sentirán durante muchísimos años. 

@IrreverentesCol

Publicado: julio 1 de 2020