A pesar de las feroces críticas que le hacen y los ataques de que ha sido víctima, el fiscal Francisco Barbosa ha cumplido con su deber y con el compromiso que adquirió con la ciudadanía cuando fue designado por la corte suprema.

En aquel momento, aseguró que llegaría a la Fiscalía con una sola agenda: perseguir a los delincuentes y llevarlos ante los jueces de la República.

Se creía que casos de relevancia nacional continuarían durmiendo el sueño de los Justos, como el de Odebrecht. Pero los hechos demuestran que el fiscal general no está dispuesto, ni mucho menos, a permitir que ese entramado de corrupción quede impune.

La inminente imputación por lavado de activos que en los próximos días se le hará al compinche y testaferro de Juan Manuel Santos, el delincuente confeso Roberto Prieto -y a 11 personas más- es muestra suficiente de que la justicia se ha despertado y que las personas involucradas tendrán que ponerle la cara a la administración de justicia.

Lea Que Roberto Prieto cante y ¡Habló el Ñoño!

Carlos Mattos, un corruptor de la justicia y patrocinador de la guerra sucia mediática desatada contra el presidente Uribe, llevaba más de dos años escondido en España. Gracias a la labor del fiscal Barbosa, en las últimas horas la justicia de ese país ordenó la extradición del empresario que tendrá que responder por el soborno de unos jueces que estuvieron involucrados en el caso de Hyundai. Al decir popular, “no hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague”. Más temprano que tarde el señor Mattos volverá a Colombia donde seguramente tendrá que pasar una temporada tras las rejas.

Bien vale prevenir al fiscal general Barbosa, quien debe estar preparado para una agresiva campaña de desprestigio alentada por los periodistas y “activistas” que integran la nómina del reo Mattos.

Otro avance de Barbosa que tiene que serle reconocido, es el relacionado con el presidente Uribe. No se trata de un proceso fácil, donde los intereses políticos de los socialcomunistas son evidentes. A pesar de ello, el fiscal general no se dejó presionar y puso en marcha una investigación rigurosa antes de tomar una decisión definitiva.

Falta le hacía al país un fiscal profesional que no se valiera de su inmenso poder para torcer investigaciones o para perseguir a sus adversarios, como ocurrió durante los oscuros años de Montealegre y Perdomo, cuando la fiscalía se convirtió en un directorio político en el que imperaba la corrupción.

La extrema izquierda, acostumbrada a promover el encarcelamiento de los que piensan distinto, anda enfurecida con Barbosa, y ello explica la guerra sucia que promueven en su contra. Como no se prestó para hacerles el juego, fue incluido en la lista de enemigos, con lo que eso significa. Hasta el último día de su vida, el fiscal general tendrá que soportar los ataques sucios de un sector ideológico que tiene como norma aniquilar moral y/o físicamente a sus oponentes.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 1 de 2021