Ha quedado establecido que la red de chuzadores ilegales sí existe y que uno de los cerebros de esa organización delictiva es el senador santista, Armando Benedetti, involucrado en múltiples actos de corrupción, como el saqueo a la educación en Córdoba –hecho por el que algunos testigos han aparecido muertos- y el caso Odebrecht, en el que ese parlamentario hace parte del grupo denominado Los Bulldozer.

Ha trascendido algo insólito: los chuzadores, además de interceptar conversaciones privadas y de hacer seguimientos ilícitos, falsificaron comunicaciones con el fin de enlodar a algunas personas y, en otros casos, prefabricar conversaciones que a la postre puedan servir como “pruebas” del supuesto complot que hay contra Armando Benedetti.

El congresista que está en la mira de la justicia, es un manipulador de tiempo completo. Si aún continúa libre es por cuenta de los favores que le han hecho los magistrados del cartel de la toga, pues son suficientes las pruebas que hay en contra de ese individuo.

Hasta ahora, está perfectamente establecido que Armando Benedetti sí contactó, a través de delegados suyos –el español Eneko Laiz y el abogado Diego Rayo, este último a buen recaudo del INPEC- a los chuzadores y ordenó, así mismo, hacer interceptaciones y seguimientos, particularmente al fiscal general, a su esposa, al abogado Jaime Lombana y a su hijo menor de edad. Pero igualmente, los investigadores no descartan que Benedetti también haya ordenado falsificar chats y conversaciones telefónicas con el propósito de fabricar pruebas que le permitieran demostrar una persecución del fiscal general.

Resulta muy curioso que desde el mismo instante en que el país conoció las evidencias que confirman la participación de Benedetti en el saqueo a la educación en el departamento de Córdoba, Benedetti haya comenzado a alegar que existe en su contra una conjura liderada por Néstor Humberto Martínez y en la que participan abogados –entre ellos Jaime Lombana- y medios de comunicación, como este portal que ha revelado pruebas demoledoras en su contra.

Está probado que Benedetti tiene a su servicio una verdadera brigada de matones virtuales con los que enloda la reputación y el buen nombre de todos aquellos que se han atrevido a poner en conocimiento sus crímenes.

En este momento, nadie duda que ese congresista era la piedra angular en el escándalo de las interceptaciones ilegales. Para él resultaba fundamental conocer las comunicaciones de quienes adelantaban investigaciones sobre actos de corrupción en los que él está involucrado.

Pero no solo él: sus padres y sus hermanos también pueden terminar enredados, pues movimientos de millonarias sumas de dinero cuyo origen no es lícito, enredarían a la familia y algunos asesores cercanos del congresista. En los próximos días, se conocerán los primeros resultados de esas investigaciones.

El comportamiento criminal de Armando Benedetti produce escalofríos. No solo se atrevió a mandar a interceptar ilegalmente las comunicaciones de sus malquerientes, sino que llegó al extremo inaudito de pedir que se falsificaran conversaciones para efectos de limpiar su imagen y construir pruebas que le pudieran servir para continuar manipulando a la sociedad, haciéndola creer que él es víctima de un complot.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 6 de 2018