Bajar impuestos y subir salarios. Esta fue una de las principales consignas de la campaña presidencial de Iván Duque, la cual esperanzó a todo un País que ha venido sufriendo una difícil situación económica en los últimos años.

Como tal, estas propuestas van de la mano y son uno de los mejores exponentes del hecho que en Colombia se puede hacer política sin populismos, con amor a la Patria y tomando medidas que beneficien por igual a todos los sectores sociales.

Por un lado, la disminución de los impuestos corporativos es una imperiosa necesidad que afronta el sector privado. El País no puede pretender ser competitivo en los mercados internacionales ni en el nacional cuando tiene una de las tasas de impuestos más altas de la región, lo cual aumenta exponencialmente los costos de producción de los bienes y servicios y hace que, en la práctica, solo aquellas compañías con un musculo financiero grande puedan salir adelante, haciendo de los proyectos de emprendimiento una efímera ilusión.

Por otro lado, el alza del salario mínimo es una legítima exigencia que se viene solicitando hace varios años. El costo de vida en varias ciudades del País ha venido aumentando y el nivel de ingresos del grueso de la población no es suficiente para cubrir los altos gastos que tienen los hogares colombianos.

Por eso, esta propuesta plantea un equilibrio necesario entre las necesidades de los empresarios y los trabajadores. Bajar los impuestos sin ninguna remuneración adicional para los empleados sería sumamente injusto y sólo beneficiaría a un pequeño y exclusivo sector de la población. Asimismo, aumentar exponencialmente el salario mínimo sin recortarle impuestos a las empresas sería condenar a muchas de estas a la quiebra, ya que no existirían recursos para solventar esta alza al mismo tiempo que se cubre una aberrante carga tributaria.

En consecuencia, todos los colombianos esperamos con ilusión que el Congreso acompañe el proyecto que radicó esta semana el Presidente Uribe y que le permitirá a Iván Duque decretar el alza del salario en pro de toda la ciudadanía.

Colombia requiere impulsar de nuevo la economía, entendiendo que el sector privado es el principal responsable de la generación de empleo de calidad, lo cual conlleva inevitablemente a la disminución de los índices de pobreza. 

El empresario no se puede seguir viendo como una vaca lechera a la que hay que exprimir indefinidamente como si los recursos fueran ilimitados, así como no se puede explotar la generosidad y el compromiso de los trabajadores.

@Tatacabello

Publicado: agosto 24 de 2018