Enseña la sabiduría popular que cuando el río suena, piedras lleva. Son muchos los rumores que hay en contra del alcalde de Medellín Daniel Quintero Calle respecto de posibles actos de corrupción. Igualmente, se indica que su esposa, Diana Osorio sería tramitadora de coimas y patinadora de multimillonarios contratos, señalamiento que no es descabellado si se tienen en cuenta los antecedentes suyos con el clan corrupto integrado por los hermanos Jack y Ronald Housni Jaller, responsables del saqueo a la isla de San Andrés.

En efecto, la primera dama de la capital antioqueña fue, durante muchos años, la persona de confianza de Jack Housni, el cerebro del robo de más de $30 mil millones de pesos del presupuesto de la salud y la educación en San Andrés.

En días recientes, el alcalde conocido con el alias de pinturita ha sido puesto en evidencia por el presidente Uribe quien abiertamente le ha preguntado por los malos manejos y por las “mentiritas” y “malabares” suyos. En palabras del exmandatario colombiano, la de Medellín es una “alcaldía ladrona y una ciudad con un 40% de pobreza. Saben porqué lo digo, y con énfasis, porque estoy recibiendo información de algunos hechos y porque he sido honorable, no me he robado un solo peso”.

Quintero Calle ha evadido el debate planteado por Uribe echando mano de infamias contra el expresidente. Él, en su condición de servidor público, está en la obligación de poner la cara, responder los señalamientos y aclarar las dudas que tienen miles de colombianos respecto de su turbio proceder.

Tiene que empezar por despejar los señalamientos en relación con la participación de su hermano Miguel Quintero en negocios multimillonarios de la alcaldía convirtiéndose en el hombre fuerte de la contratación pública en Medellín. Ha sido acusado de cobrar jugosas comisiones a contratistas usando el nombre de su hermano el alcalde.

Desde el comienzo de su mandato, Quintero ha sido indelicado con los recursos públicos. Ha realizado viajes de placer con su esposa los cuales han sido pagados con dinero de la alcaldía. Así mismo, ha sobornado a concejales con el propósito de que se conviertan en validadores de los abusos de su administración. En ese punto, hay que decirlo, los cabildantes del Centro Democrático -con poquísimas excepciones- se han dejado seducir por la mermelada corrupta que se ofrece desde La Alpujarra.

Cuando se trata de delicados asuntos como los señalamientos por corrupción, los gobernantes no pueden irse por las ramas desviando la atención del debate con insultos y señalamientos temerarios. Daniel Quintero Calle está en la picota pública y debe responder de manera clara y sin esguinces. Y haría bien si empieza por abrir las puertas de su oficina a veedurías imparciales que puedan dilucidar hasta qué punto la esposa y el hermano del alcalde meten sus narices en la administración. Igualmente, la fiscalía deberá emprender las respectivas investigaciones con el fin de determinar si son o no ciertas las denuncias de corrupción que pesan contra esos dos familiares del alcalde.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 19 de 2021