No hay rincón de Colombia a donde las canciones de Jorge Oñate no hayan llegado. Una leyenda que durante más de 50 años de carrera artística supo dejar en alto el nombre del Cesar y representar impecablemente la cultura vallenata. Qué falta nos harás, Jilguero de América.

Todos sabemos que algún día va a llegar, pero creo que nunca estamos realmente preparados para recibir este tipo de noticias. Cuando se anunció la partida del ruiseñor una parte del Cesar murió y, también, una parte de todos los vallenatos.

Con su música crecimos, vivimos y disfrutamos. Cuántos momentos maravillosos pasamos con sus melodías. El vallenato se lo dio todo y él se lo dio todo al vallenato. Una sinergia perfecta de valor incalculable.

En su momento, modernizó el género y dio paso a una nueva generación de cantantes que siguieron sus pasos, aprendieron de él y conquistaron el País. En gran medida, gracias a él, el vallenato logró una expansión que muchos añoran. Su legado será eterno y sus letras perdurarán en la memoria de los colombianos.

A diferencia de tantos artistas que salen a la luz y desaparecen sin dejar más allá de un efímero recuerdo, Oñate logró consolidar una carrera de cinco décadas. Un record que cualquier cantante quisiera ostentar. Fue inmune al tiempo, pero no al covid. Esa desgracia que tanto dolor nos ha causado.

Rafael Orozco, Juancho Rois, Diomedes, Kaleth Morales, Patricia Teherán, Martín Elías y ahora Jorge Oñate. Todos partieron antes de tiempo, con tanto todavía para dar… Una maldición imposible de aceptar con la que pareciera cargar a cuestas el vallenato y que tanto dolor deja en el camino.

El cielo debe estar de fiesta con el reencuentro de tantos maestros. Una parranda eterna de alegría y pasión. Nosotros, mientras tanto, recordaremos su legado con el mismo sentimiento con que el ruiseñor le cantó al amor, al desamor y a la vida.

El vacío que deja es inmenso, pero el tiempo y sus melodías sabrán sanar el sinsabor que genera su partida.

“Nunca comprendí tu amor cuando llegó y se fue de pronto

Como nube pasajera así llegaste tú y te fuiste

Te agradezco los momentos que a tu lado me ofreciste

Solo, quisiste divertirte conmigo un rato

Luego, todas mis ilusiones las dejaste a un lado

Porque, alguien cercano a mi te calentó el oído”

Gracias por tanto, leyenda.

Por si acaso, es infinito el dolor que dejan las ausencias definitivas. Apolo, Apo, Apito, Apolo Enrique, el vacío que dejas en mi es enorme, y ¡ni que decir en los demás! Me enseñaste a amarte y sí, a ser mejor persona… Espero que estés feliz, corriendo en el cielo perruno. !!Te extrañamos!!

@Tatacabello

Publicado: marzo 6 de 2021