Desde hace varios meses la mayoría de los bogotanos venimos pidiendo a gritos la construcción de una candidatura única a la Alcaldía que incluya a todos los sectores de centro-derecha de la ciudad.

El riesgo latente de repetir lo sucedido en el 2011, donde cuatro candidatos con tendencias políticas similares fueron incapaces de poner a un lado sus ambiciones personales para pensar por el bien común de Bogotá, es una ventana que no podemos abrir y menos cuando lo que está de por medio es el retorno a las narrativas populistas que quieren condenar a la ciudad a una infame y ridícula lucha de clases.

Por eso, el acuerdo político y social que se ha logrado construir en torno a Miguel Uribe no solamente se debe resaltar, sino que ha de fortalecerse para llegar unidos en tornó a él para las elecciones.

Liberales, Conservadores, Uribistas y Cristianos ya tomaron la decisión de rodear la candidatura de Uribe Turbay. Ahora, es momento que los sectores que faltan, como Carlos Fernando Galán, y ex ministros como David Luna y Juan Carlos Pinzón acompañen este proceso electoral de la mano de esta joven promesa de la política nacional.

En efecto, si no se genera esta necesaria unión lo más seguro es que se pavimente el camino para que el próximo 1 de enero Claudia López o Hollman Morris se posesionen como Alcalde Mayor y perdamos lo que tanto hemos logrado en estos cuatro años.

Y no es que la administración de Enrique Peñalosa haya sido perfecta. De hecho, hay muchos aspectos que hay que mejorar urgentemente como la alarmante situación de inseguridad de una ciudad que cada día se siente más prisionera de las mafias del crimen que parecen intocables debido a la debilidad de las autoridades y las decisiones de ciertos jueces.

Sin embargo, también se debe resaltar que en estos 4 años la casa se puso en orden, se acabó la improvisación, el discurso de odio y se lograron importantes avances como la disminución del embarazo adolescente, la tasa más baja de pobreza multidimensional y están estructurados proyectos de infraestructura que transformarán la cara de la ciudad.

Por eso, indudablemente es mejor construir sobre lo construido, corrigiendo los errores existentes, en vez de hacer un borrón y cuenta nueva que detenga los avances y vuelva a sumergir a Bogotá al letargo institucional en que estuvo la ciudad por 12 años.

Y para ello no hay mejor opción que Miguel Uribe. Su juventud no es sinónimo de inexperiencia. Ha sido concejal y fue Secretario de Gobierno, lo cual implica ser la segunda persona al mando de la ciudad, con todas los retos presupuestales y administrativos que eso implica.

Ojalá que Bogotá tenga al Alcalde que se merece. Una renovación generacional que abra la puerta a una visión de ciudad innovadora, cosmopolita y a la altura de las grandes urbes a nivel internacional.

¡Avancemos con Miguel Uribe!

@Tatacabello

Publicado: agosto 2 de 2019