Remberto Merlano, el “Zar del alumbrado público”, se ha convertido en el dolor de cabeza de muchas ciudades de Colombia.

A mediados de los noventa, Remberto Merlano irrumpió en la escena pública como un respetado empresario especializado en redes del alumbrado público cuando las principales ciudades Colombia empezaron a adjudicar la administración de las mismas a particulares.

Así, a través de Diselecsa, una de sus empresas, Merlano poco apoco constituyó y lideró consorcios con los que pudo quedarse con el control de los alumbrados públicos de ciudades como Barranquilla, Cúcuta, su natal Sincelejo, Soledad (Atlántico), Santa Marta, Girardot y Neiva.

Y esta última ha sido, sin duda, una vena rota para las finanzas de la capital huilense que no ve la hora en que Merlano, como bien le dijo un dirigente político de esa ciudad a LOS IRREVERENTES, “se largue y no vuelva nunca más”.

El malestar de los opitas con el tristemente célebre “zar” del alumbrado es ostensible desde que el 31 de diciembre de 1997, a través de un cuestionado contrato celebrado con el entonces alcalde de Neiva, Guillermo Plazas Alcid, este individuo se ha convertido en una de las personas más despreciadas por los opitas.

La primera curiosidad es que el contrato de concesión para la administración y mantenimiento de la red de 20278 luminarias que tiene la capital huilense, fue suscrito pocas horas antes de que Plazas Alcid cumpliera su periodo como alcalde de la ciudad, pues su periodo culminó a la media noche del 31 de diciembre de 1997.

El saqueo

Todo aquel que lea el contrato en cuestión, concluye que aquel es, ante todo, una fabulosa válvula por la que Merlano ha podido, con total impunidad, saquear las arcas del municipio de Neiva. Entre las muchas irregularidades que se han detectado con el paso del tiempo está la del reajuste en la tarifa que debe cancelar la capital huilense cada año y que fue fijada en un 18%, porcentaje que sobrepasa la inflación registrada en nuestro país.

Como era de suponer, la administración de Neiva solicitó que un tribunal de arbitramento dirimiera las diferencias contractuales y reestableciera los derechos vulnerados de la ciudad, como en efecto sucedió. A través de un laudo se obligó al “zar” Merlano a reajustar los números que había presentado y de paso devolverle a Neiva 11.9 mil millones de pesos que le había arrebatado de manera irregular.

La situación era tan descarada que la empresa del “zar” del alumbrado público durante más de 8 años le cobró a Neiva por el mantenimiento de 18113 luminarias instaladas en diferentes puntos del municipio, pero se estableció que solamente había prestado ese servicio en poco más de 13 mil. Por ese maquillaje en los números, Merlano se que quedó con más 3.8 mil millones de pesos.

Como se lee en el laudo emitido por el tribunal de arbitramento, mes a mes, Merlano “cobró y recibió por concepto de luminarias no suministradas ni instaladas” centenas de millones de pesos.

Lo increíble es que la empresa de Merlano no quiso reconocer el laudo arbitral y presentó demanda contra el mismo ante el Consejo de Estado. El máximo tribunal de lo contencioso administrativo, de manera sospechosa y para muchos ilegal, echó para atrás la decisión del tribunal y dejó en firme el leonino contrato con el que Remberto Merlano ha secado a las arcas de la ciudad de Neiva.

Para el Consejo de Estado, no estuvo mal que Merlano, por ejemplo, se apropiara de 3.9 mil millones de pesos que le cobró a Neiva alegando que aquel dinero debía asumirse como retorno a la inversión, cuando esos recursos debieron haberse destinado a la expansión del sistema de alumbrado público de Neiva.

Otro factor que no llamó la atención de los consejeros de Estado era el desproporcionado incremento del 18% anual en la tarifa que Neiva debe pagarle al “zar”. Desde que se suscribió el contrato en 1997, ningún año ha tenido una inflación siquiera cercana a ese porcentaje. A manera de ejemplo: desde el año 2000, la inflación más alta fue la de ese año con un 8.75%.

Ríos de dinero le han entrado a Merlano sin que nadie haya podido impedirlo. El contrato que tiene con Neiva se acaba el 31 de diciembre de 2017 y los habitantes de esa ciudad cuentan los días y las horas para que el empresario sucreño empaque y se vaya.

Según las cuentas de algunos expertos, durante los 20 años de Merlano como administrador del alumbrado público de Neiva, se quedará aproximadamente con 320 mil millones de pesos que no le corresponden. Con ese dinero, la capital huilense habría construido, fácilmente, dos generadoras eléctricas con las cuales podría abastecerse y proveer de energía a municipios aledaños.

El presidente de Cambio Radical, Rodrigo Lara Restrepo ha sido uno de los más firmes batalladores contra los abusos y el saqueo protagonizados por Remberto Merlano. Lara fue la persona que redactó y presentó una acción de tutela ante la Corte Constitucional con la que se logró reversar la sentencia del Consejo de Estado que dejaba sin efectos el laudo arbitral.

No obstante, a punta de enredos y leguleyadas, Merlano ha logrado mantenerse al frente del alumbrado público de Neiva, exprimiendo hasta el último minuto las arcas de esa ciudad.

Caída en desgracia

Si bien es cierto que durante los últimos 25 años Remberto Merlano se ha convertido en un hombre fabulosamente rico gracias a los contratos ventajosos con los que se ha beneficiado, no menos lo es que su reputación empresarial está en entredicho por la forma como ha forjado su fortuna.

Es un hombre poco transparente que se escuda tras su condición de “cristiano” para sacar provecho ilegalmente en los negocios en los que alguna de sus empresas tiene intereses.

Su familia acostumbra a actuar como si fuera un clan. Con ramificaciones en todos los sectores, los Merlano construyeron un emporio que poco a poco se ha ido desmoronando.

El país aún recuerda el bochornoso episodio de “usted no sabe quién soy yo” protagonizado por el sobrino de Remberto, el entonces senador Eduardo Carlos Merlano quien fue destituido e inhabilitado para ocupar cargos públicos por abuso de poder como servidor público luego de que, en estado de embriaguez, impidiera que un policía cumpliera con su deber de multarlo e inmovilizar el vehículo en el que se transportaba.

Hace algunos meses un primo suyo, Jaime Merlano, siendo alcalde Sincelejo, le concedió una prórroga de 10 años para que continúe administrando el alumbrado público de esa ciudad.

Pero no todo le ha salido bien al “zar”. La ciudad de Cúcuta se abstuvo de renovarle el contrato que tenía con él y hace pocas semanas el alcalde Barranquilla, Alex Char, declaró que en los próximos meses se acabará el contrato de administración del alumbrado público que la capital atlanticense tiene con Merlano y que éste no será, bajo ninguna circunstancia, renovado.

Como es de suponer, Neiva adoptará una actitud similar a la de Barranquilla y Cúcuta.

Sin senador que le haga el lobby, con su reputación por el suelo y con un hermano procesado en medio de un escándalo que involucra el delito de acceso carnal violento, Remberto Merlano, el otrora “zar”, poco a poco ve cómo ante sus ojos se viene al piso el entramado empresarial que construyó administrando el alumbrado público de 5 capitales departamentales de Colombia.

@IrreverentesCol