En pocas semanas, un magistrado de la corte suprema de justicia tomará decisiones contra el poderoso senador santista, Armando Benedetti.

El senador Armando Benedetti Villaneda es el ejemplo perfecto de una persona que tenía todo para ser un líder con gran proyección, pero por cuenta de su adicción al poder y al dinero terminó convertido en uno de los más inescrupulosos articuladores de la corrupción en Colombia.

Luego de obtener el título de comunicador social en la universidad Javeriana, empezó su carrera en el servicio público como secretario general del desaparecido Intra, instituto al que llegó por recomendación de su padre, el exministro Armando Benedetti Jimeno.

Del Intra, avalado por el partido liberal dio el salto al concejo de Bogotá, donde sostuvo fuertes controversias con distintos miembros del gabinete de Enrique Peñalosa –en su primera alcaldía, particularmente con quien fuera el director del IDU, Andrés Camargo.

Desde aquella época, empezaron a rodar los rumores sobre la falta de transparencia de Benedetti. En marzo de 1999, el abogado Jaime Lombana anunció públicamente que le había solicitado a la fiscalía que se investigara el proceder del concejal liberal.

De cara a las elecciones de 2002, Benedetti dio el salto al congreso de la República. Respaldado por el liberalismo resultó elegido como representante a la Cámara por Bogotá.

Durante aquellos 4 años, se empleó fondo para ascender al senado en el siguiente periodo.

Se entendería que la gran votación de Benedetti sería en Bogotá y Atlántico, por su origen barranquillero y por haber sido concejal de la capital colombiana.

Los resultados de 2006 a favor de Benedetti fueron bastante exóticos. En efecto, de los 50 mil votos obtenidos, 12 mil fueron en Bogotá y 12 mil en Atlántico.

Pero hubo un hecho que desde entonces llamó la atención de la justicia: los 4842 votos que sacó en el lejano departamento del Putumayo. ¿Cómo entender que una persona que no era oriunda de esa región sacara la votación más alta del departamento? Era evidente que detrás de aquel resultado hubo algo ilícito, particularmente la mano de los paramilitares del denominado bloque central Bolívar.

Con aquel indicio, sumado al testimonio de la excongresista Rocío Arias –condenada por la denominada parapolítica– quien declaró que Benedetti había participado en una reunión con fines criminales con el jefe de las AUC, Salvatore Mancuso, fueron suficientes para que desde 2008 la corte suprema de justicia le abriera una investigación por el delito de concierto para delinquir agravado.

Lo curioso es que los expedientes de los parlamentarios investigados por parapolítica se movieron velozmente, pero el del doctor Benedetti durmió el sueño de los justos. Aquello puso sobre la mesa un hecho concreto: Benedetti gozaba de protección y respaldo en la sala penal de la corte suprema.

A finales del año pasado, LOS IRREVERENTES revelaron que, de acuerdo con testimonios que reposan en la fiscalía general de la nación, Armando Benedetti fue uno de los cerebros y articuladores de un plan criminal que se materializó en el saqueo del fondo nacional de prestaciones del magisterio en Córdoba.

Se trató de una operación delincuencial en la que $400 mil millones de pesos fueron robados. Las pruebas contra Benedetti son contundentes, razón por la que desde diciembre de 2016 el expediente fue remitido a la corte suprema de justicia para que ese tribunal asuma la investigación contra el parlamentario.

De acuerdo con una persona cercana a la investigación contra Benedetti, el magistrado que lleva el proceso, Fernando Castro, en los próximos días tomará decisiones de fondo.

Lo cierto es que el proceso contra Benedetti no se concentrará únicamente en el tema del desfalco. LOS IRREVERENTES pudieron establecer que los investigadores no descartan indagar por la posible participación del doctor Benedetti en los asesinatos de personas que participaron en el ilícito y que habían expresado voluntad de testificar en contra de él.

En la fiscalía, así mismo, se investiga la participación de los hermanos del senador, Camilo y Ángela –embajadora de Santos en Panamá- en actos de corrupción.

Armando Benedetti, quien hace menos de un año aseguraba que aspiraría a la presidencia de la República, será el protagonista de su propio ocaso. La justicia que durante muchos años volteó la mirada frente a los delitos que cometió desde que fue funcionario del Intra, ahora, ante la fuerza de las evidencias, está a punto de tomar decisiones en su contra, con lo que se le pondrá fin a la carrera de un político que pasará como uno de los más corruptos de la historia nacional.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 18 de 2017