Pareciera que los avances en seguridad de los últimos 20 años que tanto nos habían costado se han esfumado por completo; el resultado de la complacencia con los criminales, la nueva narrativa, y los malos ejemplos que trajo consigo el acuerdo de paz han terminado por dinamitar nuestra democracia.

Sin embargo, aun cuando sabíamos que estaban las cosas mal, que nuestra ciudades están sufriendo a causa de los nuevos grupos criminales surgidos y alimentados en el furor del paro nacional, veíamos distante que pudiesen llegar tan lejos como para atentar en contra del Presidente Duque y su comitiva.

Aun hay mucho por definir en cuanto a las investigaciones, pero el rechazo al atentado terrorista de la tarde del viernes debería ser total; estuvimos muy cerca de ver el mayor atentando en contra de un mandatario y su gabinete en 200 años de vida republicana. Un atentado que deja ante todo muchas incógnitas y un dolor inconmesurable ante el deterioro de nuestra seguridad.

Quizás el mayor dolor que vemos es que somos incapaces, aun cuando hemos esquivado una tragedia, de unirnos como país. Una parte del tribunal de las redes sociales se inundó de trinos y memes acusando un falso atentado, un autoatentado por parte del Gobierno, sin siquiera una prueba, y dejando al lado el dolor de las familias de los tripulantes del helicoptero presidencial, y muy especialmente la de la familia de nuestro primer mandatario.

Pareciera que una vida dedicada a servirle a nuestro país no vale nada si no está alineada a la posición política de la izquierda; líderes de esa colectividad como el Senador Gustavo Bolivar sirvieron de impulsores del manto de duda, siendo incapaces de rechazar de manera categórica el acto terrorista.

El trabajo de los guionistas de la nueva narrativa ha servido para distorsionar nuestra capacidad de empatía; le niegan al Presidente, a sus ministros y a sus familias la misma empatía que usan para incendiar el país con mentiras y falacias, la cual mezclan con ataques violentos en contra de nuestra institucionalidad buscando ganar espacios políticos de cara all 2022.

Debemos Pararle-Bolas a las formas de lucha que pretenden combinar los violentos; lo ocurrido el viernes es un atentado terrorista que buscaba darle un golpe a nuestra democracia. Cómo país debemos tener tolerancia cero contra estas viejas prácticas que pretenden revivir para posicionar sus candidatos de cara al proceso electoral del próximo año; igualmente debemos rodear al Presidente Duque en su último año de gobierno, y pedirle a Dios y a la virgen que lo protejan de quienes quieren callar su voz y su talante democrático.

@gabrieljvelasco

Publicado: junio 28 de 2021