En la época dura del comunismo soviético teníamos claro que el fin justificaba los medios y que se aceptaban todas las formas de lucha, por lo tanto el mundo occidental tenía que estar presto a que pudiera llegar cualquier ataque, fue mucho el daño que estas teorías hicieron a nuestra patria, durante muchos años respaldaron económica e ideológicamente a las guerrillas que llenaron de sangre y secuestros nuestra nación creyendo que estaban haciendo un cambio social que nunca llegó.

Con la caída de la Unión Soviética por la Perestrioka estos grupos al margen de la ley para sobrevivir sin esa ayuda tuvieron que cambiar sus métodos de financiación, arreciaron los secuestros, el abigeato y se metieron en el negocio de la coca que sigue siendo tan lucrativo que la ideología y la lucha social que decían defender pasó a segundo plano. Hoy en día esa lucha ideológica sigue existiendo pero es diferente, derrama menos sangre pero deja los mismos muertos en el camino.

Para decirlo vulgarmente lo que la izquierda no logró hacer con las armas durante mas de cincuenta años quiere hacerlo ahora a punta lengua y atacando todo lo que de alguna manera sea símbolo de la economía de mercado o de las instituciones democráticas, para esto utiliza personas ideológicamente afines enquistados en los medios de comunicación y en las instituciones. Todavía hay mucho mamerto que añora una Colombia comunista.

A la institución de la presidencia y al presidente Duque no han dejado de atacarlo inmisericordemente desde que se posesionó el pasado 7 de Agosto, es un ataque sistemático que ha disminuido su favorabilidad mas no su capacidad de trabajo y de ganas de sacar al país del lodazal donde lo dejó en gobierno Santos, muchos colombianos no son consientes del deterioro institucional y moral en el que estamos.

El ataque perpetrado contra nuestro glorioso ejército a través del periódico New York times tiene mucha lógica, las últimas encuestas de favorabilidad muestra que es la entidad con mayor aceptación y credibilidad en Colombia, entonces se convierte en un blanco al cual se debe atacar para minar su credibilidad. Seguramente habrá cambios y mejoras que se deben hacer dentro del ejército, pero de ahí a pensar que se están institucionalizando los falsos positivos hay mucho trecho.

Pero los ataques no solo son contra las instituciones del Estado y sus funcionarios, también son contra las empresas y sobretodo contra las mas exitosas y las que tienen la capacidad de generar cambios y valor en la sociedad, el último ataque que vimos fue contra Rappi, un emprendimiento que hoy en día lo llaman unicornio, esta compañía logró el sueño que buscan todos los emprendedores, convertir una idea en una realidad. Cuando las empresas tienen crecimientos exponenciales tienen problemas operativos y logísticos que se deben corregir, pero enlodarla como han tratado de hacerlo es golpear la capacidad que tenemos los colombianos de crecer, de crear y de sobresalir.

Sería interesante conocer alguno de los emprendimientos y creaciones empresariales del socialismo, su generación de empleo, su capacidad de reinventarse y de generar valor a la sociedad pero no existen, los que promulgan por ese modelo económico actúan mas como parásitos que buscan que el Estado les de todo a cambio de nada, que los subsidios aumenten cada día y que el aparato productivo pague cada día mas impuestos para saciar a gobiernos paquidérmicos y perezosos.

Debemos estar atentos a estos ataques, no nos dejemos confundir que la guerra ideológica apenas comienza.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: mayo 27 de 2019