La de 2018 será la campaña más dura de las últimas décadas. Hay que impedir el triunfo de la izquierda.

La del año entrante será, sin dunda ninguna, la más dura de las campañas políticas de las últimas décadas. En 2018, más que el poder, lo que está en juego es la democracia colombiana sobre la que se cierne la gran amenaza del totalitarismo de la extrema izquierda.

Esos lobos con piel de oveja, que se presentan como “progresistas” son quizás más peligrosos que aquellos candidatos que no ocultan su radicalismo.

Está el caso de Sergio Fajardo, un candidato perfectamente indescifrable que difícilmente es capaz de fijar una posición definida, puesto que su estrategia ha sido siempre la ponerse al margen de cualquier polarización.

Las Farc lo han dicho una y otra vez: el próximo será un gobierno de transición, un periodo de 4 años que les servirá para afianzarse a nivel regional utilizando la macabra combinación de todas las formas de lucha: mientras ellos buscan votos, sus “disidencias” harán proselitismo armado con el dinero del tráfico de estupefacientes.

Así el gobierno intente negarlo, las Farc continúan en el narcotráfico. Sus cabecillas siguen en ese negocio ilegal, lo cual fue confirmado a través del más reciente informe sobre drogas ilícitas revelado por la DEA.

Para que la transición de la democracia al modelo castrochavista que tanto le gusta a los terrorista de las Farc pueda darse sin mayores inconvenientes, personajes como Sergio Fajardo o el mismo Humberto de La Calle son hechos a la medida.

Así las cosas, en 2018 el riesgo no se llama Timochenko, sino el que funja como candidato del “gobierno de transición”.

Finalizando la semana pasada, el presidente Uribe y Andrés Pastrana confirmaron la alianza que en el plebiscito del 2 de octubre de 2016 dio sobradas muestras de eficacia. Aquella no puede seguir siendo observada como la “coalición del NO”, puesto que es la unión de fuerzas que a pesar de tener profundas diferencias doctrinarias, ostentan elementos comunes como su compromiso férreo en pos de la defensa de los valores democráticos.

El Centro Democrático designará a su candidato presidencial en las próximas semanas. Surtido ese procedimiento, deberá convocarse a los demás aspirantes, el exprocurador Alejandro Ordóñez y a la exministra Martha Lucía Ramírez para efectos de buscar la manera de llegar con un solo candidato.

Todo está servido para ganar en la primera vuelta. Así lo requiere nuestra amenazada democracia. Sería lamentable que las vanidades personales y la sed de poder de algunos afecten a la coalición y de paso abran la puerta para que, por el medio, se cuele el candidato de la “transición”.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 27 de 2017