Cerca de 200 mil hectáreas sembradas de coca habrá en Colombia para finales del 2016. Durante el proceso de paz y tras la firma del acuerdo de La Habana, el gobierno ha desviado su atención de uno de los mayores problemas del país: el narcotráfico.

Sumado a los cultivos ilícitos de coca, han aparecido cultivos de amapola; alrededor de 600 hectáreas han sido detectadas.

El Consejo Nacional de Estupefacientes decidió iniciar estudios para verificar el impacto de nuevos herbicidas para ser usados en la aspersión aérea de cultivos ilícitos. Se creó desde el ministerio de Justicia, una comisión para construir un Plan Integral que permita abordar el problema de la expansión de cultivos de coca, que producen 800 mil toneladas de coca al año.

Por su parte, el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, es insistente en que los cultivos deben ser controlados y reducidos a través de la aspersión aérea, ya que la erradicación manual no ha dado los resultados esperados, contrario a lo que sostiene el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, quién se basa en datos suministrados por la ONU y dice que durante este año se han incautado 305 toneladas de cocaína y que las zonas de cultivos no van más allá de 90 mil hectáreas.

El argumento principal para la aspersión aérea es disminuir de forma efectiva los cultivos de coca, y ahora también de amapola, con el fin de reducir la forma de financiación de grupos ilegales en el país. El narcotráfico sigue siendo el medio de sostenibilidad de las Farc, Eln, Bacrim y toda clase de delincuentes. Según información de la Fiscalía, en dos años se han desarticulado 1300 bandas dedicadas al narcotráfico, pero que inmediatamente son reemplazadas y su número va en aumento. Y aquello es una realidad que se confirma con el aumento de las áreas de cultivos.

Uno de los puntos exigidos por el Centro Democrático en cabeza del expresidente Álvaro Uribe, principal representante del NO, para incluir en el nuevo acuerdo es: “hacer explícito el derecho que le asiste al Estado para emplear por razones de seguridad nacional, la aspersión aérea. Se debe considerar la propuesta del fiscal de reanudarla de manera inmediata”.

De no tomar las medidas pertinentes y definir un plan que permita ejecutar la aspersión aérea con una sustancia de menor riesgo, si así se define, Colombia se verá enfrentada a un problema de gran magnitud que no solo incrementará la violencia sino que retrasará las negociaciones con los grupos al margen de la ley para alcanzar la tan anhelada paz. Es importante que el gobierno reconozca que el narcotráfico es junto con la corrupción los principales problemas que desencadenan toda suerte de dificultades que vemos en el país día a día.

@IrreverentesCol