El fin de la dictadura en Venezuela tiene que estar cerca. Cuándo caerá es la pregunta del millón y no me atrevo a vaticinar una fecha porque, como lo dijimos en escrito anterior, nadie en 1999 apostaba un peso (o un bolívar) por el gobierno de Hugo Chávez y se apoltronó en él hasta que falleció de un cáncer 14 años después.

Los últimos acontecimientos en el vecino país no pueden ser más delicados. Se habla de por lo menos una treintena de muertos durante las protestas contra el régimen de Maduro, de decenas de heridos y de varios centenares de detenidos.

Por fortuna ha habido hechos que dan la impresión de que la unidad en el chavismo se está resquebrajando.

Un ejemplo claro es la posición que ha asumido la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, quien el martes anunció que muchos de los aprehendidos durante las protestas estaban siendo liberados por la entidad a su cargo porque “al Ministerio Público le resulta difícil conocer la conducta que el detenido desarrolló para su privativa de libertad”.

Ya en marzo pasado la señora Ortega Díaz, que otrora se mostró incondicional con la dictadura que despacha desde Miraflores, alertó al mundo sobre la ruptura de la Constitución venezolana por parte de Maduro cuando dejó sin funciones a la Asamblea Nacional conformada en grandísima mayoría por la oposición.

Y como si lo anterior fuera poco, en las últimas horas Yibram Saab, hijo mayor del defensor del Pueblo, Tareck William Saab, publicó un video en el que invitó a su padre a no participar más del régimen injusto que conduce a su país y que, por el contrario, ayudara a ponerle fin.

Papá: en este momento tienes el poder de poner fin a la injusticia que ha hundido al país. Te pido como hijo y en nombre de Venezuela, a la cual tú sirves, que reflexiones y hagas lo que tienes que hacer”, aseguró el joven Saab en su desesperada declaración que le dio la vuelta al mundo.

Y agregó: “Condeno la brutal represión (…) de la cual fui víctima (el miércoles), como también lo fue Juan Pablo Pernalete, de 20 años de edad, estudiante universitario al que le quitaron la vida debido al terrible e inhumano uso de los gases lacrimógenos“.

La víctima, observó, “pude haber sido yo”.

No hay duda de que las posiciones asumidas por la fiscal Ortega Díaz y por Saab hijo dejan en evidencia que el chavismo  y el madurismo se están cayendo a pedazos porque nadie sensato puede apoyar un gobierno que atenta contra el pueblo y lo reprime.

Nadie puede estar de acuerdo con un régimen que tiene a los venezolanos pasando hambre y que, a punta de corrupción, quebró al país más rico de América Latina dizque para consolidar al socialismo del siglo XXI. Nadie puede aprobar que los opositores de un gobierno ilegítimo estén presos.

En tanto, en la OEA las cosas también van mal para Maduro y compañía. El miércoles se aprobó por mayoría una reunión de cancilleres del continente para tratar la crisis por la que atraviesa Venezuela. Y eso que durante mucho tiempo el gobierno de Caracas manejó a su antojo a la OEA.

Ante la histórica decisión de la OEA, Maduro -a través de esa cumbre de la diplomacia llamada Delcy Rodríguez, ministra de Exteriores- anunció el retiro de Venezuela de la OEA. Sin duda son patadas de ahogado de un gobierno que hace rato perdió la confianza de su pueblo.

En cuanto a las relaciones de Colombia con Venezuela, no sobra decir que produce risa la afirmación de la semana pasada del presidente Juan Manuel Santos en el sentido de que “hace seis años se lo advertí a Chávez: la revolución bolivariana fracasó”.

¿A quién quiere engañar, presidente Santos? ¿Por qué sale ahora con un cuento que es imposible de confrontar porque su supuesto interlocutor ya está muerto y no lo puede contradecir? ¿Acaso Chávez y Maduro no se convirtieron de la noche a la mañana en sus nuevos mejores amigos?

¿Acaso Venezuela no fue determinante en el proceso de paz entre el gobierno colombiano y las Farc? ¿Acaso usted no calló cuando era de público conocimiento que los gobiernos de Chávez y Maduro les daban cabida en su territorio a los jefes de las Farc y del Eln?

Ya es tarde, presidente Santos. Lo que hace que usted gobierna a Colombia se ha aguantado todas las ofensas que Maduro y sus compinches les han hecho a nuestro país. ¿O ya se le olvidó cuando expulsó a las malas de su territorio a varios centenares de colombianos de bien? ¿Recuerda la vez que por capricho cerró la frontera?

No, presidente Santos. Así no sea el más carismático líder mundial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene toda la razón cuando afirmó que “Venezuela es un desastre”.

@CancinoAbog

Publicado: abril 28 de 2017