En los últimos 3 años, el senador Armando Benedetti Villaneda ha estado en el ojo del huracán, no como resultado de su labor parlamentaria, sino como consecuencia de escándalos de corrupción de la más alta gravedad. 

Cuando que su nombre se ha visto involucrado, Benedetti, con cierta habilidad, ha intentado sacudirse esgrimiendo toda suerte de explicaciones y muchas veces cayendo en insultos y agravios, delatando que su mejor mecanismo de defensa es el ataque.

Frente a las últimas revelaciones y pruebas que han surgido, todas ellas emanadas de una entidad técnica como es la UIAF -Unidad de Investigación y Análisis Financiero-, Benedetti se ha limitado a exclamar airadamente, que se trata de “refritos” promovidos por “mercenarios”. 

Claramente no se trata de “refritos”, pues son noticias nuevas que confirman las sospechas que tienen las autoridades sobre el patrimonio de Armando Benedetti y las transacciones multimillonarias que ha hecho, enviando cientos de millones de pesos a lugares donde impera el secreto bancario, como Hong Kong, Suiza y Panamá. 

El doctor Benedetti es muy hábil a la hora de evadir los cuestionamientos que se le hacen. Brinda datos equivocados y acude a cifras que no son reales. Siempre, absolutamente siempre que se le hace un señalamiento, él se apresura a desmentir la noticia, normalmente en estado de alteración psiquiátrica.

En septiembre del año pasado, cuando se reveló la existencia de los 3 informes de la UIAF en su contra, en una entrevista en W Radio con la periodista Vicky Dávila, dijo que aquello era falso, que dichas pruebas no existían.

Así mismo, negó que el gobierno de los Estados Unidos le hubiera cancelado la visa para ingresar a ese país. Dicha cancelación, que fue anunciada en exclusiva por LOS IRREVERENTES a comienzos de diciembre de 2017, tiene que ver, precisamente, con una investigación que se adelanta en norteamérica como consecuencia de los millonarios movimientos de dinero que ha hecho Armando Benedetti, a través del sistema financiero estadounidense. 

En diciembre de 2017, Estados Unidos le canceló la visa a Armando Benedetti

Al verse contra las cuerdas, el congresista barranquillero trata de mostrarse como un perseguido del poder político, judicial y económico de Colombia. Ahora, culpa al ingeniero Luis Carlos Sarmiento -propietario del diario El Tiempoy mayor accionista de Corficolombiana, empresa socia de Odebrecht en la construcción de la Ruta del Sol II- de instigar una suerte de persecución política en su contra, un argumento poco creíble, dados los antecedentes de Benedetti quien ha tenido mucha, muchísima suerte en la corte suprema de justicia, esa misma donde operó durante muchos años el denominado “cartel de la toga”.

Una de las investigaciones contra Armando Benedetti que lleva más tiempo acumulando polvo en los anaqueles de la corte, es la de sus vínculos con grupos paramilitares que, según las pruebas que tienen los investigadores, le ayudaron a resultar elegido como senador en el año 2006. 

En aquellas elecciones, Benedetti obtuvo la votación más alta en el Putumayo -4842 votos-, departamento que él jamás había visitado y que se encuentra al otro extremo -más de 1700 kilómetros- de su natal Barranquilla. 

Rocío Arias, una de las fichas de las AUC en el Congreso, confesó que Benedetti había participado en una reunión con Salvatore Mancuso. La votación atípica obtenida en el Putumayo -donde operaban distintos bloques paramilitares-, como la reunión con Mancuso, valieron para que desde 2008, la corte le abriera al polémico senador una investigación por el delito de concierto para delinquir agravado, la cual duerme el sueño de los justos en el sótano del Palacio de Justicia.

Los magistrados de la corte, tienen abundantes evidencias de la participación del comunicador social convertido en parlamentario, Armando Benedetti en el saqueo a la educación en Córdoba, robo que se perfeccionó gracias a que el congresista durante muchos años mantuvo el control absoluto de Fiduprevisora,entidad que manejaba los recursos del fondo de prestaciones del magisterio del departamento de Córdoba.

A finales de 2016, LOS IRREVERENTESpublicaron la confesión del señor Álvaro Burgos del Toro, quien aseguró que el senador Armando Benedetti se quedó con el 20% del dinero que se robaban a la educación en Córdoba.

De manera tramposa, pocos días después de que se conociera dicha revelación, Benedetti compareció ante los medios de comunicación para asegurar que el testigo se había retractado, razón por la que él quedaba por fuera de ese caso de corrupción. 

A través de Fiduprevisora, Benedetti pudo facilitar el robo a la educación

Burgos del Toro jamás se retractóy esa investigación tomó unos ribetes dramáticos, pues un testigo,Rafael Chica Chica, fue brutalmente estrangulado, horas antes de cumplir una cita con la fiscalía en la que se disponía a entregar pruebas del desfalco y a dar los nombres de todas las personas que participaron del mismo. 

Otro caso de corrupción, el de Odebrecht, también involucra a Armando Benedetti quien, de acuerdo con las pesquisas adelantadas por la fiscalía general de la nación, habría hecho parte del grupo de congresistas que estaban al servicio de los intereses corruptos de la empresa brasilera. 

El cartel de senadores y representantes en la nómina de Odebrecht, fue bautizado como Los Buldócer. Dos miembros de esa estructura, Plinio Olano y Antonio Guerra -hermano del condenado exsenador José Guerra, alias Joselito-, hoy están en la cárcel. Armando Benedetti, sigue sin dar las explicaciones que demanda la justicia y, sobre todo, la sociedad colombiana. 

La operación criminal más reciente en la que nuevamente el senador Benedetti Villaneda aparece como protagonista, es la de las interceptaciones ilegales, adelantadas por expertos informáticos que, como unos verdaderos mercenarios, ofrecían sus servicios al mejor postor. 

Hace pocos días, LOS IRREVERENTESrevelaron la declaración de uno de los cabecillas de esa red criminal, Juan Carlos Madero, quien aseguró que el servicio que esa empresa criminal le prestaba a Benedetti era permanente, razón por la que el parlamentario pagaba la suma de $7.5 millones de pesos mensualmente. 

Resulta muy extraño que en todos esos casos la corte suprema, juez natural de Benedetti, no haya avanzado en las respectivas investigaciones. No son pocos los que aseguran que el senador tuvo mucha “suerte” por el hecho de que durante largos años sus investigaciones hubieran terminado en el despacho del corrupto Gustavo Malo, cabecilla indiscutible del “cartel de la Toga”, y en el del no menos cuestionado exmagistrado, Fernando Castro Caballero.

Ahora, que todos los procesos fueron remitidos a la sala de instrucción, con el evidente propósito de dilatar las investigaciones, los abogados del señor Benedetti resolvieron recusar a la magistrada Cristina Lombana, recurriendo a unos argumentos absolutamente deleznables. 

La recusación contra la magistrada, fue presentada momentos antes de que Benedetti fuera citado a rendir versión libre, en el marco de la investigación que se adelanta en su contra por el delito de enriquecimiento ilícito y lavado de activos. 

Dado el prontuario del congresista, de las maniobras que ha utilizado para entorpecer la acción de la justica, de los hechos sórdidos que lo rodean, muy pocos podrán creer el cuento de que él es un pobre y desvalido perseguido político, cuando lo que puede evidentemente vislumbrarse es que él, al decir del jurista Jaime Lombana, es un criminal nato.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 4 de 2019