Aunque recibimos con satisfacción la decisión de la Corte Constitucional, de tutelar para Andrés Felipe Arias el derecho fundamental a la doble instancia, que está amparada en la Constitución y en el bloque de constitucionalidad, sabemos que con ello ganamos solo una batalla pero que falta ganar la guerra, que es vencer una injusticia.

Hay varias situaciones que nos advierten sobre peligros; pues pareciera que para algunos funcionarios de la justicia hay una agenda política marcada, que estaría prevaleciendo sobre la defensa de la Constitución y la ley. Personajes como estos se han desplegado por toda la rama judicial y la Corte Suprema de Justicia no ha sido excepción.

Asunto de no poca importancia fue el airado e irascible comunicado de esa institución, en el que señaló que “acataba, pero no compartía las razones” de la Corte Constitucional al otorgar a Arias su derecho fundamental a la doble instancia.  De por sí el hecho de que para tutelar un derecho fundamental como es la doble instancia se haya presentado tanto inconveniente, preocupa. Que estemos inmersos en una telenovela en la que se publican comunicados coléricos, permitiría asumir que a la Corte Suprema de Justicia le hirieron el ego y que ahora sus magistrados se prepararan para vengarse.

Pensaría uno que la posición que tomó la Corte Suprema de Justicia en el comunicado no solo es vinculante para el Presidente de la corporación, sino para todos los miembros. Es decir,  todos estos magistrados ya asumieron una posición frente al caso Arias. Lo prejuzgaron y en ese sentido deberían apartarse todos del proceso.

Por ello debemos estar vigilantes, en el caso de Andrés Felipe Arias, para que quienes tengan a su cargo decidir sobre la última y verdadera instancia, sean magistrados desprovistos de odios políticos y con solvencia moral. Lo cual es a todas luces difícil en una institución como esta, que sucumbió a la corrupción del Cartel de la Toga. Entre otros asuntos, Leonidas Bustos, prófugo de la justicia por el Cartel de la Toga, es hoy reclamante de asilo en Canadá.

Cabe recordar que el Magistrado Luis Antonio Hernández en otras ocasiones se ha referido al caso Arias, como en la casación de la familia Vives Lacouture, motivo por el cual hoy se encuentra impedido frente al proceso.

Es importante resaltar que la injusta condena de primera instancia de Arias nunca fue por casos atribuibles a la corrupción. Esa misma sentencia deja claro que Andrés Felipe Arias no se apropió de ningún recurso público, ni con ellos financió su campaña, como lo han dicho los difamadores de izquierda. A Arias se le condena por haber celebrado unos convenios con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), convenios que son idénticos a los que han celebrado los distintos Ministros de Agricultura por más de 30 años. La propia Procuraduría, que otrora lo había sancionado, admite que el hecho sería atribuible a un tema disciplinario y no a un tema penal, por ello pidió que se le absolviera.

Lo expuesto no debería llevarnos a que nos preocupemos, sino más bien a que nos ocupemos. La defensa de Andrés Felipe Arias debe solicitar todas las medidas que existan para que se garantice la imparcialidad del juicio. Entre estas, que tenga acompañamiento internacional.

No podemos bajar la guardia un solo instante, Colombia ya se ha volcado a las redes sociales a defender la inocencia y la honorabilidad del exministro. Tendencias en redes como ‘Me la juego por Arias, ‘Colombia con Andrés Felipe’ y ‘Una oración por Arias’, así lo demuestran. Más que en los hombres, tenemos la FE puesta en Dios. Y estoy seguro de que más temprano que tarde, Arias saldrá vencedor.

@jarizabaletaf

Publicado: mayo 24 de 2020