Nuestro compromiso con Colombia debe llevarnos a flexibilizar las posturas, que puedan ser flexibilizadas,  sin comprometer nuestros principios.

La reunión del Presidente de la República, sus delegados y los representantes del NO, el miércoles pasado, fue sin duda un gran paso a favor de la paz para todos los Colombianos.

Mientras dicha reunión se llevaba a cabo, al medio día, en la Plaza de Bolívar algunas personas se manifestaban. Y posteriormente, en horas de la noche, miles de estudiantes salieron a marchar por la paz.

Es por eso que hoy quisiera decirles a todos ellos y al país, que no es hora de perder la esperanza, la fe y la ilusión. En efecto, hago un llamado a la calma, a la paciencia y a la mesura.

Ese mismo miércoles se anunció que el cese al fuego bilateral sería extendido. También se anunció que habría voluntad política para modificar los acuerdos por parte del gobierno. Además, Iván Márquez, uno de los negociadores de las Farc, juró en nombre de su organización que no daría marcha atrás en el proceso de una paz negociada.

Ahora, después de ese miércoles de paz, es indispensable que se brinden las garantías a las Farc para que el proceso se pueda prolongar lo que deba prolongarse, sin que se dispare una sola bala más.

Es cierto que en esta nueva negociación no será fácil armonizar nuestras  posiciones, pero tampoco es imposible. Las posibilidades están sobre la mesa y con un trabajo serio se puede lograr. Finalmente, nuestro compromiso con Colombia debe llevarnos a flexibilizar las posturas, que puedan ser flexibilizadas, sin comprometer nuestros principios.

Hoy puedo decir que la superación del falso dilema, entre los amigos de la paz y los amigos de la guerra, es sin lugar a dudas el más importante logro del resultado del NO al acuerdo de La Habana. La voluntad del pueblo dio legitimidad a nuestra opción, la revistió de una dignidad de la que había sido despojada en la campaña – injustamente- y la convirtió en la oportunidad de dar una nueva dimensión a la terminación de nuestra violencia.

Ahora el fin del conflicto  debe anteponerse a los intereses políticos de cada uno de los partidos. Es el momento para que los dirigentes de Colombia demuestren que su interés por el país está por encima de los intereses propios. Esta es una oportunidad invaluable, también, para que Colombia recobre la fe en sus instituciones y en sus dirigentes. ¡No la desperdiciemos!

La votación del NO permite la inclusión en la negociación de la mitad de Colombia, que no se había sentido representada. Pero es cierto que este es un momento sensible. Yo invitaría a quienes apoyaron la opción del SI a acompañar la paz en este momento decisivo, para que salgamos de esta coyuntura juntos. A que entendamos que no existen divisiones, que el camino de la renegociación es el único posible, que lo que trazaron los votantes del NO, es el camino que debemos recorrer unidos.

Hoy muchos sienten la paz perdida, pero otros la sentimos por fin posible. No habrá vencedores si no llevamos esto juntos a feliz término, como no habrá perdedores si logramos acabar con la guerra juntos, a través del diálogo. Pero nadie podrá vencer solo. ¡Es una linda lección! La paz tendremos que construirla todos.

Yo hago un llamado a mis compañeros de partido, a los voceros del gobierno y de las Farc, para que sigamos trabajando todos por el país que nos merecemos. Hago un llamado a la esperanza, hago un llamado a la paz verdadera.

 

@Tatacabello