Haber sido secretaria privada de la Presidencia, durante los dos gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, fue una experiencia enriquecedora, no sólo en lo laboral, sino también en lo personal.

Llegué a su campaña en febrero del año 2001, como ayuda de campo. Así se llamaba el cargo. Era la persona encargada de hacer cumplir la agenda, acompañar al candidato en todas sus presentaciones y actos de campaña. 

Tener la fortuna de ver crecer al candidato, de como los colombianos se enganchaban cada vez más con sus discursos, como al escucharlo quedaban con una sensación de tranquilidad y seguridad era fascinante.  Sentir que estaba trabajando donde tocaba, que definitivamente era la persona que necesitaba Colombia. 

Ir a todas las regiones de Colombia, conocer sus paisajes y lo mejor de todo, a sus gentes, maravillosas, entusiastas, era como meterme en el alma de Colombia. Experiencia irrepetible, todo el país, todas sus gentes. 

Llega a la Presidencia y recibo el honor del nombramiento como Secretaria Privada de la misma. Aquí no solo tocaba hacer cumplir la agenda, sino construirla de tal modo que cumpliera con las promesas de campaña y las principales necesidades del país. Aprender a diferenciar lo importante de lo urgente y además lo más difícil, aprender a decir no. El don de la ubicuidad no existe, pero tocaba esforzarse mucho para que el presidente siempre estuviera en todo lo importante.

Decir no, es una de las tareas más importantes de quién maneja y construye una agenda. También es la más difícil.  A todos a quienes les dices que no, quedan más que descontentos, quedan bravísimos con uno. La única tranquilidad que le queda a uno después de decir no y después que te digan soberbia, antipática, se cree dueña del presidente, es que nunca tuve agenda propia. No podrá decir nadie, que le llevaba personas relacionadas directamente conmigo a citas. Era la manera de poder mirar a todos a los ojos y poder decir no tranquila. 

La agenda era la de Colombia y sus necesidades. Un Presidente siempre de cara al pueblo. Escoger entre varios eventos el mismo día y a la misma hora no es tarea fácil. Había que analizar que evento era de más impacto y más necesario para el momento de Colombia. 

Cada quien, siente y hasta con razón, que su evento es el más importante. Decir no es muy duro, pero el día solo tiene 24 horas y a todos nos consta que el expresidente Álvaro Uribe Vélez, trabajaba  en promedio 18 horas diarias. 

Bravos muchos porque querían interrumpirlo durante su almuerzo, o cuando escribía un discurso, o cuando tenía un momento con su familia o un primero de enero querían que los visitara.

El equipo de Secretaría Privada y Casa Militar funcionaba como un reloj, muy estrictos, al máximo. Convencidos que un presidente se debe a todo un país, todos los días, mientras sea presidente. 

Bravos porque se acababa el tiempo y llegaba otra cita. Sino ponía la cara yo, quien lo iba a hacer. Esa no es tarea de un presidente. A veces creemos que un presidente tiene todo el día para una cita o un evento, pero siempre me decía a mi misma, tranquila que es el presidente de 45 millones de colombianos. 

Se que fui muy estricta, de pronto demasiado, pero no me arrepiento. Aún hoy me reclaman citas y fiestas a las que no fue, también dicen aún, que lo alejaba de la gente. Para mí la gente era Colombia entera, sus consejos comunales, sus reuniones con los más vulnerables, sus consejo de Ministros, consejos de seguridad, Alcaldes, Gobernadores, Militares, Policía y todo aquello que tuviera que ver con resolver problemas de un país como Colombia, en donde abundan diariamente, sin contar los peores que son los crónicos, como la salud, la seguridad entre otros. 

Me queda la satisfacción de haber hecho lo que más podía por mi Colombia y por el expresidente Alvaro Uribe Velez, la satisfacción de las cifras de su gestión y de tratar de interpretarlo de la mejor manera. Que suerte la mía, haber trabajado al lado del presidente más importante de Colombia en los últimos tiempos. Nunca terminaré de agradecerle. 

PD. A los presidentes toca interpretarlos la mayoría de las veces, además toca enfrentar muchos temas por ellos, especialmente cuando dices no. ¿O ustedes creen que es fácil decirle a alguien mentiroso, cuando le decían cosas que no eran ciertas delante de mi? 

@AliciaArango