La negativa de los promotores del paro nacional a sentarse en la mesa de diálogos nacionales

propuesta por el presidente Iván Duque, que incluye sectores políticos, ciudadanos y agremiaciones, sumada a la amenaza de seguir convocando a la ciudadanía hasta hacerle la vida imposible “con un paro indefinido” si no se reúne exclusivamente con ellos y le da curso a un documento que contiene 13 peticiones, deja en evidencia que el trasfondo de las marchas o paros es, estrictamente, político.
Lo que estamos viviendo obedece a un libreto cuidadosamente elaborado que comenzó a ejecutarse el día mismo en el que el candidato de la extrema izquierda perdió las elecciones con una votación nunca antes vista en movimientos de esa filiación, y que tiene como fin último la toma del poder.

Envalentonados, se declararon en “resistencia permanente en las calles” y como dice el senador guionista de narconovelas, y uno de los encargados de la adaptación para Colombia de este guion extranjero (cubano), Gustavo Bolívar: “estas marchas continuas van a ser sostenidas y no se van a mover (…) vamos a seguir y vamos a llegar a la Casa de Nariño y los vamos a expulsar a todos estos paramilitares de mierda, no nos van a asustar”.

Ahora bien, para poder mantener al pueblo incentivado en la calle, enmascaran su intención política con reclamaciones sociales mentirosas o inviables, que en una sociedad como la nuestra, con tanta desigualdad y tantas carencias, se hacen fácilmente creíbles.
Entre paros y marchas, sin contar las de los últimos días, llevan más o menos, 260 movilizaciones en 440 días de esta administración, lo que ha ido generando un clima de malestar generalizado, con el que buscan debilitar al gobierno para que ceda más fácilmente a sus peticiones y cambie su agenda de gobierno por la de ellos (el pliego de los 13 puntos).

Es exactamente el mismo libreto chileno, solamente que aquí vamos unos capítulos más atrás. Presidente Duque, tenemos claro el pérfido legado que le dejó el del Nobel, sabemos lo difícil que le ha tocado y reconocemos su esfuerzo por hacer de Colombia un país cada vez más decente y, sobretodo, más equitativo, por eso queremos decirle que como aún estamos a tiempo, cuente con los 10’365.450 ciudadanos que estamos prestos a servirle, convencidos de que la institucionalidad y la democracia colombiana no pueden ser subyugadas por el deseo de un grupo minoritario de sediciosos que solamente están tras beneficios personales, y siguen directrices extranjeras.

Votamos por sus propuestas, no se le ocurra cambiar la agenda que lo eligió. ¡Apoyo irrestricto a Duque!

P.S. Comparto plenamente, la reflexión del periodista Luis Carlos Vélez, director de la F.M.: “Yo creo que los medios de comunicación no hemos jugado un partido justo con el país frente al paro, y no pretendo que mis colegas hagan lo mismo que yo ni yo hago lo mismo que ellos, ni más faltaba. Pero se volvió la moda apoyar el paro sin mirarlo objetivamente”.

@cdetoro

Publicado: noviembre 30 de 2019