Por fin voy a poder hacer una columna sobre algo diferente a lo político después de mucho tiempo y es difícil, ya que estando en año pre electoral, con tantos escándalos y mentiras, el tema político es apasionante.

Mi reflexión de esta semana va para un nuevo grupo de personas: los animalistas. Ellos, aunque filosóficamente tienen mucha razón en lo que pregonan, caen en demasiadas contradicciones en la práctica. Pienso que esto se debe en una primera instancia a que el humano es una criatura que, aunque come de todo como los chulos, necesita de esa proteína para su desarrollo y salud.

Lo que pasó durante la temporada taurina en Bogotá no deja de asombrar a los más indiferentes. Obviamente dentro de las protestas había seguramente infiltrados de grupos que querían generar caos y no es claro porqué fueron a protestar por la muerte 30 toros cuando en Colombia en un año se matan más de 4`000.000 de cabezas de ganado.

Algunos me dirán que es diferente, que estos 30 toros son humillados, son vilipendiados y que su muerte no se da simple y pura como se logra en un frigorífico o matadero organizado, pero la realidad en Colombia es diferente. Una gran cantidad de cabezas de ganado que se matan se hace bajo condiciones bastante complejas. Una gran cantidad de municipios en Colombia tiene mataderos donde no existe la tecnología y donde seguramente el animal sufre muchísimo más que en una corrida de toros.

No voy a entrar a hablar de la posibilidad que si se prohíben las corridas de toros seguramente el ganado de lidia se extinga ya que ni su carne ni su leche son eficientemente productivas para ser negocio.

Otro de los temas que generan contradicción dentro del mundo animalista es que se genera mucha indignación sobre determinadas clases de animales y sobre otras no. Cabe anotar que yo no estoy de acuerdo con los zoológicos, ni con ninguna clase de encarcelación de animales incluyendo la de mascotas. No solo en acuarios y jaulas, sino también la de perros y gatos en apartamentos minúsculos donde pierden totalmente su espíritu y terminan viviendo más como humanos que como los animales que son.

Creo que una de las peores muertes para un ser humano debe ser la de la asfixia. Yo, que afortunadamente dejé de fumar hace más de 20 años, siempre he tenido ese gran susto. Los peces sufren de asfixia, pero al revés. Vemos a personas ayudando a ballenas y delfines que encallan en playas y no pueden volver a las aguas, pero no conozco al primer animalista que se indigne ni haga protestas por la pesca. Primero los capturan en redes, luego los botan en el barco hasta que mueren por falta de agua. O, ¿qué tal la pesca deportiva, los anzuelos, la trampa de la mosca de mentira? ¿Será que los animales acuáticos diferentes a ballenas y delfines no sufren?

Por último, qué pensar de algunos animalistas que se rasgan las vestiduras con el sufrimiento de animales, pero que al mismo tiempo aprueban el aborto. Son capaces de matar seres humanos con tal de defender el animalismo.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: marzo 6 de 2017