Culminado el proceso de inscripción de listas de los partidos y movimientos políticos para disputarse los votos y poder participar de la conformación del órgano del poder público encargado de hacer las enmiendas a la constitución y elaborar las leyes, parten todas, una vez concluya el periodo de modificaciones, a sus respectivas campañas proponiendo lo que consideran debe ser, el modelo ideológico orientador de las políticas públicas y del régimen.   

Los colombianos asistiremos a un debate electoral inmensamente polarizado. El reflejo de esa polarización se percibe tras observar algunas encuestas que anticipadamente enfrentan a dos de los candidatos que se apartaron de los partidos y se presentan a través de respaldos ciudadanos mediante el mecanismo de las firmas: Gustavo Petro Urrego y German Vargas Lleras. Partidos tradicionales como el Liberal y el Conservador, apenas salen de sus disputas internas para convocar el respaldo ciudadano. El primero con la dificultad de haber impulsado una consulta pobre en electores y costosa para el Estado; el segundo sin superar el complejo de minoría y con el temor de despegarse de los manjares que ofrece el gobierno nacional, eso sí, atento a la decisión que tome el expresidente Andrés Pastrana con su candidata Marta Lucia Ramírez quien posee un excelente ranking de posibilidades. La izquierda organizada presenta unas listas con todos sus renglones de puestos a proveer ocupados.  El Centro Democratico, alista su candidato para abandonar la polarización y plantear una vía alternativa con un perfil fresco, que resulta atractivo a todas las vertientes. Iván Duque no tiene resistencias y despierta simpatías. Duque arranca con un potencial electoral garantizado por el trabajo constante del expresidente Álvaro Uribe y con una propuesta que convoca al reencuentro nacional para la restauración de la patria sin exclusiones, con garantías de institucionalidad y con capacidad de entender e interpretar lo que espera el concierto de naciones de un país, que tiene un potencial económico necesario para el desarrollo sostenible del planeta.   

Temo que el periodo del Congreso de la República que elijamos en marzo de 2018, sea corto y observo a muchos dirigentes políticos reservándose para una posible asamblea constituyente. Si el órgano legislativo colombiano no cambia en sus costumbres y practicas clientelistas y gobiernistas, los ciudadanos vivirán una nueva frustración. Y como esas costumbres y prácticas son propias del sistema y del régimen imperante, se tornaría en necesaria su disolución y previo a nueva conformación, necesario también un acuerdo nacional sobre un nuevo sistema y régimen que disminuya el excesivo presidencialismo. El problema radica en que sea lo menos traumático y no se arriesgue la institucionalidad, la convivencia y la concordia.  

Un repaso por las listas inscritas nos permite precisar, que la disputa por las mayorías estará en cabeza del Centro Democratico, la izquierda organizada y concentrada en el Polo, los verdes, la Alianza Social Independiente, el progresismo de Gustavo Petro y Clara López, siguiendo Cambio Radical, el Partido Liberal y el Partido Conservador. La U y las demás organizaciones políticas, en ese espectro, jugaran por mantener su presencia pero en destacada minoría.  

@AlirioMoreno

Publicado: diciembre 12 de 2017