Con toda seguridad el maestro Salustiano Tapias, el personaje de humor encarnado por el abogado bumangués Humberto Martínez Salcedo (q.e.p.d), nos hubiese recreado con inigualable alegoría, lo que estaba sucediendo en Bucaramanga el pasado fin de semana, si todo eso hubiese acontecido en sus tiempos. Sin embargo en las épocas del Pereque y de los demás programas de humor político, la corrupción aún no aparecía sino en las justas proporciones que ya asomaba, cuando el Presidente Julio Cesar Turbay la justificaba.  

Esta vez la alegoría no apareció. El hijo del ilustre santandereano, no sacudía a Santander de la risa.  Esta vez el relevo generacional del maestro, llegó en serio. Hizo temblar las estructuras políticas de Santander y en grado y escala alta. Por un lado imputaba responsabilidad penal, con capturas, a dos funcionarios de la Gobernación de Santander y por el otro costado al ex alcalde de Bucaramanga Luis Francisco Bohórquez Pedraza, también con captura, junto a nueve personas más de la iglesia Manantial de Amor por la presunta apropiación de $15 mil millones de pesos a través de varios contratos. 

Néstor Humberto Martínez Neira, en un acto sin precedentes en la historia del departamento de Santander, convulsionó el ambiente político y luego de las capturas, en una rueda de prensa anunció la puesta en marcha de la  Operación Guane, como una estrategia judicial para perseguir los eventos de corrupción, en tres fases. La segunda será en enero y la tercera en marzo del próximo año.  

Las reacciones comienzan a aparecer.  El actual alcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández, enemigo declarado de su antecesor –Lucho Bohórquez- hábilmente sale a celebrar la decisión de la Fiscalía y a justificar su poca gestión, apropiándose de las decisiones del Fiscal, bajo el argumento que fue él, quien puso en conocimiento del órgano penal, las irregularidades y que los imputados se robaron la plata de los cuatro años de su mandato, por lo que no podrá hacer nada más que pagar las deudas. Falta ver si eso es cierto, o se está abriendo otro socavón económico a las finanzas del municipio. Será el Doctor Néstor Humberto Martínez y su equipo de instrucción penal quienes nos saquen de las dudas. 

Por el palacio amarillo, como se conoce al edificio de la Gobernación de Santander, el gobernador Didier Alberto Tavera Amado, se pronunció en los medios de comunicación ante las irregularidades del contrato del Programa de Alimentación Escolar PAE, por cuya ejecución capturaron a la Secretaria de Educación; manifestando que la responsabilidad recaía en la interventoría por cuanto su misión era encargarse de vigilar la ejecución del contrato.  

Dentro de la operación, el Fiscal había expedido la circular azul y la Interpol logró capturar al interventor, en el Aeropuerto el Dorado, cuando arribaba en un vuelo procedente de Estambul. El interventor deberá responder por haber autorizado al contratista, facturas por suministro de tamales, productos cárnicos y postres, comprados a través de empresas cuyo objeto es, entre otros, la prestación del servicio de grúas. Si bien la Secretaria de Educación fue imputada por vicios en la celebración del contrato, puesto que como funcionaria fue quien lo suscribió, la Fiscalía General de la Nación, le otorga relieve jurídico a los delitos cometidos en la etapa de ejecución y sindica de estos, a los encargados de la interventoría y supervisión. Ya se prenden alarmas en la Gobernación de Santander que le recomiendan al mandatario Didier Tavera Amado constituirse en parte civil, por cuanto la víctima de estos delitos es  el propio Departamento de Santander.

@AlirioMoreno

Publicado: noviembre 28 de 2017