Desde su posesión el Fiscal General de la Nación Néstor Humberto Martínez Neira definió lo que sería una política pública de la entidad, frente a la lucha contra la corrupción. Dejó claro que le incomodaba al igual que a la sociedad, que los corruptos pagaran sus penas en las casas, máxime cuando se trataba de un delito de connotaciones transnacionales. Hizo énfasis en la necesidad de “enviar un mensaje universal a la comunidad de naciones” planteando la posibilidad de “ofrecer en extradición a los corruptos cuando han tocado otras jurisdicciones”.

La judicialización del caso de Odebrecht se convierte en el principal ejemplo de la implementación de esta política pública para combatir el crimen y su mensaje más allá de las fronteras. ¿Cómo construir una sociedad libre, justa y en condiciones de igualdad social, si los ladrones de cuello blanco no dejan? La avaricia de la mayoría de personas que en Colombia acceden al servicio público, nos estaba manteniendo por senderos de violencia, hambre, desigualdad, inequidad y muerte. En buena hora aparecieron los calzones, el criterio y el carácter del nuevo Fiscal General para llevar la rienda del órgano de investigación e instrucción criminal y su propuesta de “Bolsillos de Cristal” en los servidores públicos de todo el territorio nacional.

La “política limpia” que abarca el concepto de todo lo público, nos permitirá atender a la gente condenada a la marginalidad por culpa de quienes se embolsillan sin pudor, los dineros destinados a satisfacer sus necesidades y su nivel de vida con calidad (salud, educación e infraestructura). Indudablemente que pedirle bolsillos de cristal a quienes desde lo público, sin fundamento legal, se apropiaron de dineros del Estado o a quienes desde el sector privado sobornaron la manifestación de la voluntad del Estado, resultará imposible. Pero las decisiones resultarán ejemplarizantes para la formación de nuevos servidores públicos y políticos comprometidos con nuevos estándares de comportamiento legal y con el bien común. En el caso de  Odebrecht, los sobornos que se volvieron inversión en países como Estados Unidos con el que Colombia tiene vigente tratado de extradición, por tener origen ilegal y rayar en el lavado de activos, no será extraño ver a varios ex servidores públicos, que los recibieron, recorriendo el trayecto que en otros tiempos le correspondió hacerlo a otros colombianos, cuando el narcotráfico era el centro de la política criminal transnacional.

Desde España nos reclaman la implementación de políticas públicas que garanticen que el ejercicio de la política sea transparente, las recomendaciones comienzan por abordar la cultura de los nuevos tiempos “políticos con los bolsillos de cristal en instituciones con paredes y techos de cristal”.   Causa ignominia ver a muchos exservidores públicos entre los que se cuentan, exgobernadores, exalcaldes y exdirectores de corporaciones ambientales, que han saqueado literalmente a las entidades territoriales, cómo se abren paso con arrogancia entre la gente, como queriendo decir que además de agradecerles el haberse robado parte del Estado, la sociedad tiene que rendirles culto por sus ínfulas de nuevos ricos.

Extradición para los delincuentes trasnacionales acusados de corrupción y tratamiento intramuros para los corruptos de las entidades territoriales sin contemplación, es la oferta que tiene la Fiscalía General  bajo la dirección de Néstor Humberto Martínez Neira, para atender la demanda de justicia social y luchar contra la pobreza y la desigualdad.

Nota al margen: Hace unos pocos años, un político de Santander me dijo en un pub del parque de la 93, con un vaso de whisky en su mano, que la política era para los que tenían plata. Y vea, no tenía razón; las circunstancias están cambiando.

@AlirioMoreno

Publicado: enero 17 de 2017