El cuestionado exdirector de la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, el santista Luis Fernando Andrade, debería callar su boca y permitir que en adelante su vocería sea de tipo legal y que esta recaiga única y exclusivamente en su abogado, el doctor Jesús Albeiro Yepes.

Sea cual sea la suerte de Andrade, a quien la fiscalía le acaba de imputar dos nuevos delitos -peculado por apropiación a favor de terceros e interés indebido en la celebración de contratos-, cada vez que ese sujeto aparece para ejercer por si mismo su defensa, se enreda más.

Con ocasión de la demoledora entrevista que el exsenador Bernardo Ñoño Elías le concedió a la revista Semana, Andrade hizo pública una extensa carta en la que trató de explicar algunas de las imputaciones que le formuló el parlamentario condenado por ejercer como tramitador de la corrupción de Odebrecht.

En su comunicación, Andrade alegó que “una de mis principales obligaciones como funcionario público era atender a representantes del Congreso -así funciona la relación entre el poder ejecutivo y el legislativo en un sistema democrático. Yo atendí amablemente al Sr. Bernardo Elías como senador de la República…”.

Esa aseveración abre la puerta de par en par para elevar fuertes señalamientos en contra el doctor Andrade.

Atender y oír las inquietudes y planteamientos de los parlamentarios no tiene cuestionamiento de ninguna naturaleza. Pero el problema de Andrade no se limita a una serie de reuniones, sino a la participación en hechos que están al margen de la ley.

Muy hábilmente, Andrade trata de marcar distancia frente al Ñoño, al decir que aquel era un congresista más de los muchos con los tuvo algún tipo de interlocución. Ante esa hipótesis, resurgen viejos cuestionamientos que Andrade no ha podido aclarar.

¿Por qué recibió una lujosa cartera que Ñoño Elías le obsequió para su esposa? ¿Por qué aceptó las corbatas que el congresista le enviaba con alguna frecuencia? ¿Por qué solicitaba que Elías le prestara a su chef particular para eventos sociales suyos?

Si la relación era distante como pretende hacer creer el exdirector de la ANI, ¿cómo entender que él -Andrade- y su esposa extendieron sendas cartas de recomendación para que los hijos del Ñoño fueran admitidos en un exclusivo colegio bogotano?

El rey Juan Carlos I de España hizo célebre la frase “por qué no te callas”, cuando increpó al sátrapa venezolano Hugo Chávez en una cumbre Iberoamericana en la que el chafarote estaba lanzando toda suerte de improperios contra la madre Patria.

Eso mismo debería hacer Andrade. Entre más argumentos esgrime para intentar matizar su íntima amistad con el senador Elías, más rápido es su hundimiento y más rutilantes se hacen sus mentiras.

Que el señor Andrade, no crea que va poder seguir engañando al país con su tono de niño bueno y su rictus postizo de inocente desvalido. Los señalamientos en su contra son muy graves, razón por la que flaco favor se hace a si mismo al redactar misivas mentirosas que surten el efecto contrario que él pretende.

La operación criminal de Odebrecht fue un insulto a Colombia. Santos, sus ministros y colaboradores más cercanos -entre los que se encuentra el señor Luis Fernando Andrade Moreno- le pignoraron la presidencia de la República a esa empresa de ingeniería.

Que Andrade no subestime la inteligencia de los colombianos, haciendo creer que él es una pobre víctima, cuando está muy bien establecida su relación de amistad íntima con el Ñoño quien lo ha delatado, brindando todos los detalles posibles.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 3 de 2021