Acertada tarea del FBI: arrestar toda una lista de famosas estrellas de cine bajándolos del pedestal artificial y  enjuiciar con decisión a estos iconos de plástico. La razón: habían comprado el ingreso de sus hijos a Universidades de renombre en Estados Unidos. Vaya glamour de estas artistas del soborno.

Aunque las universidades están libres de sospechas (Yale, Sur de California, Stanford, Georgetown) las capturadas sobornaron a profesores, entrenadores deportivos y evaluadores de exámenes para que  alteraran los puntajes obtenidos por estos hijos de luminarias (¿faros de qué?). Así conseguían el cupo a estas universidades élite. Éste fraude duró 8 años y se calcula que el monto total del ilícito se aproxima a 25 millones de dólares.

¿Cómo educamos a nuestros hijos? es la pregunta que surge. Con esa amplitud de bata de baño y dándoles todo, sin límites, incluyendo diplomas artificiales y títulos inmerecidos. Esta ciega generosidad irresponsable que nos lleva a saltarnos todas las normas y principios. ¿Es ésta la forma de demostrar el cariño? Con este comportamiento lo que hacemos es contribuir al analfabetismo moral y debilitar el primer anillo de integridad (la familia) que rige  el  juicio crítico del individuo.

Este hecho lesiona  también  al segundo anillo de la integridad del cerebro ético: la educación. El soborno tocando profesores y educadores; la incoherencia comportamental en las aulas y el mensaje lascivo para los estudiantes. Las riendas morales sueltas y desbocado el caballo de la ambición. El profesionalismo contra las tablas y la  trascendente misión  de enseñar reemplazada por la aceptación del dinero fácil.

Me recuerda el escándalo de la Universidad del Magdalena  donde los mejores cerebros del país, integrantes del selecto grupo  de “Ser Pilo Paga,”, suplantaron a los aspirantes para venderles luego el cupo a esta universidad pública. De qué le sirve al país estos talentos privilegiados sin plataforma moral y subsidiada por el estado si son vulnerables a sobornos y atajos. Este cartel juvenil “de los intelectuales” son los futuros delincuentes que conforman los clanes mafiosos del estado.

Finalizó el Festival Vallenato, con muchas  críticas y única gloria. Abrir el espacio a nuevos talentos para que salga la creatividad.  En el imaginario de sus canciones  inolvidables hay una bien tallada en la memoria colectiva del caribe; perpetúa a Armando Zabaleta, su compositor  y mantiene vivo al Negro Alejo: Amor Comprado.

“ese que se consigue sin moneda
ese sí es puro y verdadero.”

La integridad y la formación, como el amor, no se compran.

@Rembertoburgose

Publicado: mayo 3 de 2019