El 18 de marzo de 2010, se suscribió en Bogotá el “Acuerdo Democrático Fundamental” como una hoja de ruta para oponerse a las pretensiones del Presidente  Álvaro Uribe Vélez quien aspiraría a un tercer periodo de ser  aprobado en ese momento en la Corte Constitucional, el referendo releccionista.  Las pretensiones del pacto político sobre lo fundamental se concentraban en rodear a la Corte para evitar su aprobación o de ser aprobado, convocar a la ciudadanía a la abstención.

El acuerdo, suscrito por 22 ex constituyentes, entre ellos Horacio Serpa Uribe (Liberal) y Augusto Ramírez Ocampo (Conservador)  recogía detrás del telón, todos los planteamientos del inmolado líder Álvaro Gómez Hurtado y hablaba desde el comienzo “didácticamente” de dos inyecciones “constitutron y democracina” como remedios inmediatos para evitar cualquiera de los dos eventos. Sin embargo en lontananza estaba la intención de avanzar en la búsqueda de un nuevo régimen y así continuó sucediendo.

En ese momento, estaban planteadas las aspiraciones presidenciales de German Vargas Lleras, de Cambio Radical; Rafael Pardo, del Partido Liberal; Antanas Mockus, del Partido Verde y Gustavo Petro, del Polo Democrático.  Estos candidatos firmaron el acuerdo por sus partidos y Juan Manuel Santos, representado por Angelino Garzón del Partido de la U; Sergio Fajardo, por el movimiento Compromiso Ciudadano, más Fernando Araujo, presidente del Partido Conservador, cerraron con sus firmas la gran alianza en contra de las aspiraciones de Álvaro Uribe Vélez. Si bien Juan Manuel Santos no estuvo presente en la firma del pacto, había enviado a su emisario Angelino Garzón, puesto que ya se anunciaba su candidatura en el evento que el referendo reeleccionista no fuera aprobado. Esos actos, no fueron muy  públicos en ese momento, como tampoco sus contenidos.  La invitación fue hecha por la comunidad internacional liderados por el embajador de Suiza.  La retórica de mostrar en ese momento era el compromiso de todos a “condenar la violencia, el terrorismo, el narcotráfico…; a respetar la independencia de las instituciones; a asumir las responsabilidades individuales y colectivas si algún miembro del Estado, o de un partido político, infringía la ley, los derechos humanos, o se aliaba con organizaciones ilegítimas; a garantizar un Estado incluyente; a respetar el medio ambiente; y a guiar la política exterior con principios de interés nacional.”

Sin embargo detrás de esa alianza, se escondía una política sectaria antiuribista, y lo digo con absoluto conocimiento como testigo y actor político de ocasión. Es más, el actual Magistrado del Consejo Nacional Electoral Armando Novoa, fungía como una especie de relator, secretario o notario de ese pacto. Tejieron la alianza con los medios de comunicación y con algunos sectores de la academia y con actores de poder en la administración de justicia,  llegando a estigmatizar organizaciones políticas y personas que fueran consideradas en ese círculo de tener sospechosas cercanías a Álvaro Uribe.

Hasta hoy, Álvaro Uribe les está ganando el pulso. Y veo a Gustavo Petro convocando al “Pacto por lo fundamental” no sé si con la intención de recordarles las cláusulas del acuerdo, o enviarles un mensaje y de paso contarle al pueblo, como es y ha sido el comportamiento de nuestra dirigencia colombiana. Arman y desarman pactos y de por medio involucran al pueblo que es el que les legitima con los votos sus intenciones. Al pueblo le inyectan odio y miedo como opio y veneno.

Álvaro Uribe no fue estúpido. No les hizo caso. No se fue como Belisario Betancur a escribir poemas. Se quedó ahí en el escenario y les dio la pelea, se hizo elegir dos veces Senador y no se les dejo llevar a donde lo querían conducir: Las mazmorras construidas para el expresidente Uribe, serán la letra muerta de esta historia.

Y para que haya verdadera paz, estable y duradera en Colombia, la mejor elección es la de votar por Iván Duque. Así el ex presidente Álvaro Uribe Vélez  formará y pasará a la historia como el más grande del comienzo de la transición de siglo y ahora sí podrá escribir sus memorias y poemas, en la tranquilidad de su vida, rodeado de sus hijos y nietos, y visitado por amigos y otros ex presidentes como Cesar Gaviria Trujillo.

Claro que Iván Duque  debe andarse cuidando en estos días que restan de campaña, no vaya y sea le metan a su campo el Caballo de Troya. Y debe entender también, que el “Pacto por lo Fundamental”  forma parte de una política seudo pública para nuestro estado fallido colombiano y ante eso, lo mejor es adoptar los cambios y darle paso a un nuevo régimen que excluya el transfuguismo, la politiquería, la corrupción, el lentejismo y la mermelada.   Esa es la hoja de ruta y el libreto de reparto, que viene desarrollando el artículo 22 de la carta política, que consagra la paz como deber y derecho de obligatorio cumplimiento.

@AlirioMoreno

Publicado: junio 5 de 2018