Desde que inició esta situación dolorosa del COVID-19, el mundo ha tenido poco tiempo para reinventarse en estos 9 meses que han azotado con rudeza la vida de la población, los cambios han sido drásticos en materia económica, social, cultural, incluso religiosa, el pensamiento social sobre las cuestiones éticas triviales de la humanidad ha vuelto a renacer con fuerza en un mundo cuya tasa de consumo estaba tan elevada que nos dejaba poco espacio para pensar en la importancia de despertarnos a diario con tan siquiera con un ápice de agradecimiento por lo más importante: Vida.

Sugiere la realidad de nuestro contexto que la humanidad se ha visto tan deprimida en si misma que las esperanzas se concentraron en la forma de encontrar un camino expedito a la recuperación de la cotidianidad tal como la vivíamos hasta inicios de 2020. En este sentido se popularizó la palabra Vacuna, la única forma posible para que el mundo vuelva a la normalidad.

Una carrera científica comenzó con el reto de salvar vidas, sin mas ni menos la población contempló el efecto destructivo de una enfermedad desconocida sumado a unos complicados sistemas de salud que a hoy están cansados, deteriorados y que demostraron contra todo pronóstico la fortaleza para atender los millones de ciudadanos que llegaban a las Unidades de Cuidados Intensivos afectados por el virus.

No podemos esperar a perder mas vidas, la adquisición de una Vacuna para Colombia es urgente, la demostración de los laboratorios sobre una efectividad del 90% ha recobrado con fuerza la esperanza de la humanidad y el camino que el país ha tomado para garantizar 20 millones de dosis nos devuelve la confianza, sumado al proyecto de Ley que declara de interés general la estrategia de inmunización de la población colombiana contra el COVID-19.

El proyecto de Ley de Vacunas, que en pocos días se convertirá en Ley de la República, declara con firmeza la oportunidad de su adquisición por parte del Gobierno Nacional y su distribución gratuita a la población colombiana, crea un mecanismo de descuento sobre el impuesto de renta del 50% por donaciones realizadas con motivo de adquirir el mayor número posible, establece alianzas con organismos multilaterales y empresas privadas para lograr recursos científicos, financieros y logísticos para el control de epidemias, autoriza al Gobierno Nacional para hacer inversiones y firmar convenios con comunidades científicas y adquirir tecnologías en salud para preparar el camino de futuras pandemias o cambios sanitarios que afecten la salud de la población.

Con todo lo anterior, el Gobierno ha avanzado en todos los frentes para responder a la población colombiana, difícilmente los opositores podrán referirse a los esfuerzos del presidente Iván Duque como en vano para afrontar el calvario que representó el 2020 en el país, nunca en la historia un presidente había tenido que activar tantos protocolos, declarar un Estado de emergencia de tal magnitud y luchar contra las fuerzas del desequilibrio económico y social.

La vacuna está cerca, la reglamentación esta lista y la disposición del gobierno esta dada desde el momento en que arrancó la pandemia. Sin entrar en mas detalles, hay que finalizar reconociendo el esfuerzo de todos los que han participado en este proceso y la forma como la Ley garantiza la disponibilidad y acceso de la vacuna, se trata de la culminación de una de las etapas mas oscuras del siglo XXI.

@CIROARAMIREZ

Publicado: noviembre 26 de 2020