Alguien tiene que decirle al mundo la verdad sobre lo que sucede en Colombia, lo que el acuerdo Farc-Santos esconde.

La mentira fue creada por Dolos, la personificación del engaño, cuando trabajaba de ayudante de Hefestos. Cuenta la historia que Hefestos se distrajo cuando fabricaba la Verdad y dejó sólo a Dolos. Este aprovechó la ocasión y construyó una estatua idéntica a la de su maestro. Cuando Hefestos regreso se sorprendió gratamente de las artes de su aprendiz, y metió ambas estatuas en el horno.

Pero a Dolos no le había dado tiempo para acabar su obra, y no había terminado de acabarles los pies. Por eso, cuando ambas estatuas salieron del horno, la verdad caminaba con pasos firmes mientras que la mentira, la creada por Dolos, lo hacía a su sombra, pero con pasos tambaleantes.

Como la mentira ha sido el común denominador del mandato de Juan Manuel Santos (JMS), su gobierno no solo cojea y se ensombrece, sino que se debate en una preocupante incertidumbre que atenta contra la institucionalidad de una de las democracias más viejas del continente americano.

Alguien tiene que decirle al mundo la verdad sobre lo que sucede en Colombia, que el acuerdo Farc-Santos esconde preocupantes verdades que han sido tapadas por prostituidos medios de comunicación abyectos. Hoy la verdad se ha reducido a lo que dicen los medios.

Alguien tiene que decirle al comité noruego de paz, que su premio Nobel 2016 no solo ha sumido a su pueblo en una división como no se tenía precedentes desde la guerra de los “Mil Días”, sino como lo revela el valiente periodista suizo Florian Schwab, el Nobel se ha dedicado a perseguir despiadadamente a sus opositores. Todos los días surgen amenazas contra los contradictores del Acuerdo, casi todos los días hay atentados contra activistas de los derechos humanos. En lo corrido del año 2016 fueron ciento veinte.

Es tanta la división, que son muchos los casos de familias que están hoy fracturadas por el encono que causa su gobierno. Al fin y al cabo JMS tiene sus seguidores. Nunca antes presidente alguno había utilizado de manera tan aberrante y descarada los recursos públicos para comprar conciencias. Tanto que atenta contra la independencia de los poderes públicos, juntándolos en uno solo como cualquier barata república bananera.

Alguien tiene que decirle al mundo, que Colombia está sumida en un déficit como no se tenía precedente. La deuda externa, que para 2.003 se encontraba en un 42% del PIB, el presidente Uribe logró bajarla en 2.008 al 19%.  Hoy la deuda se vuelve impagable y está en un 45%. Pero lo más preocupante es que al final del mandato Santos estará en un 58 %. Es decir que Colombia en su futuro inmediato solo existirá para pagar su deuda externa.

A fecha de hoy la economía crece a niveles más bajo que el de los siete países más pobre del mundo. Y la única “industria” que progresa es la de la violencia que ha desatado la economía cocalera, ya que los cultivos, han crecido en un 300%.

@rodrigueztorice

Publicado: enero 26 de 2017