De acuerdo con la Real Academia Española, barriobajera es aquella persona ‘ineducada, desgarrada en el comportamiento o en el hablar’.

El adjetivo parece hecho a la medida de la alcaldesa de Bogotá, Claudia Nayibe López, mujer intemperante e histérica cuya incapacidad para domar sus instintos primarios es ostensible.

La discusión no tiene relación ninguna con el origen humilde de López, sino con su vulgaridad y falta de tacto. 

Para nadie es un secreto el odio que esa persona profesa por el presidente Uribe. Que ella observe animadversión hacia el exmandatario, es un motivo de orgullo para los uribistas. Vergonzoso sería para ellos, contar con Claudia Nayibe como copartidaria.

Lo que resulta inaceptable, son las humillaciones y las faltas de respeto de quien dirige los destinos de la capital de la República hacia el presidente Álvaro Uribe Vélez.

No es aceptable que una funcionaria pública maltrate a un ciudadano, calificándolo como ‘presidiario’, cuando aquel es una persona libre. 

La Nayibe, que tanto se precia de ser una defensora de la constitución de 1991, debería leer el artículo 29 que establece que “toda persona se presume inocente mientras no se le haya declarado judicialmente culpable…”

Es un imposible fáctico solicitarle mesura, decencia, hidalguía y compostura a una mujer reconocida de autos por su talante atrabiliario y su temperamento violento e indomable, pero ella, gracias a su condición de primera autoridad de la ciudad de Bogotá, tiene el deber de observar un comportamiento -así sea fingido- decente y con un mínimo de educación hacia todos los ciudadanos, incluido el jefe del partido de gobierno y dirigente político de mayor importancia en el país. 

No deja de ser alarmante la conducta de aquella mujer que escaló posiciones aceleradamente y de quien poco se conoce en relación con su pasado y sus acciones de juventud. Antes de pertenecer a la comunidad homosexual, se sabe que sostuvo relaciones sentimentales con un terrorista del M-19. 

La biografía de Claudia Nayibe López está colmada de incógnitas que necesariamente deben ser esclarecidas por los colombianos. 

Respecto de sus maltratos al doctor Uribe Vélez -y por ahí derecho al uribismo-, esa señora debe entender que la política se hace con altura, con argumentos, con propuestas y no con ofensas. Ella es la alcaldesa de todos los bogotanos, incluidos los millones de electores del Centro Democrático que habitan en la capital y que indefectiblemente se sienten maltratados con el tratamiento denigrante que Claudia Nayibe López le da al expresidente de la República.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 20 de 2020