79 días han pasado desde la aparición del primer caso de COVID-19 en Colombia. Desde el primer momento el gobierno nacional en cabeza del presidente Iván Duque puso en marcha un plan que goza del reconocimiento de universidades y medios internacionales. El gobierno Duque priorizó el cuidado de la salud y la vida de los colombianos, mientras que, de manera paralela, inyectó recursos al sistema de salud para prepararnos ante el avance del virus. Siempre acompañado del consejo de los expertos, el presidente hace algunas semanas inicio un importante plan para darle salud a la economía y, de manera paulatina, ir recuperando nuestra normalidad. Estamos ad portas del inicio de una nueva fase: el aislamiento inteligente.

Este nuevo ciclo que arranca en Colombia necesita del compromiso de TODOS los actores de nuestra sociedad: de la disciplina social de los ciudadanos, de la seriedad en los protocolos de bioseguridad en las empresas, de los mensajes oportunos de nuestros líderes, pero sobre todo, de la responsabilidad de nuestros alcaldes y gobernadores. A partir del primero de junio son ellos, nuestros mandatarios locales, quienes tendrán la batuta en la mano para regular la apertura de la economía y definir la progresividad de la misma.

Desde ya preocupan los anuncios que de manera irresponsable han hecho algunos alcaldes cómo permitir fiestas callejeras y aglomeraciones en sitios cerrados, ¡por favor! No expongamos a nuestros ciudadanos, hemos avanzado bastante en materia de prevención y autocuidado, en sus manos está que no retrocedamos. Lo responsable y sensato en estos momentos es estudiar los datos, la evidencia y buscar la opinión de los expertos, ser prudentes y no tomar medidas a la carrera. El populismo es un pésimo consejero.

Colombia y cada uno de sus municipios necesita mantener la progresividad en la apertura de la economía. No tenemos otro camino. O abrimos paulatinamente o se nos muere el empleo y las empresas. La larga cuarentena y sus resultados positivos nos genera hoy la posibilidad de que los municipios tengan la responsabilidad de darle vida a la economía. La apertura no se puede realizar a la loca, debe ser controlada, con protocolos estrictos, pero sin obstáculos de tramites excesivos y tediosos. Desde que se realizó el anuncio hasta la fecha de la reapertura, las autoridades locales tendrán 2 semanas para planear y prepararse. Ya no existe la disculpa de pelotearle la responsabilidad al gobierno nacional, ni tirarle el muerto a la inmediatez de los anuncios. Los ciudadanos y las empresas necesitan agilidad, transparencia y eficacia para la autorización de los protocolos y así permitir la reapertura económica.

Vale la pena repetir. El gobierno nacional les ha dado el tiempo y las herramientas de preparación a los municipios y en sus manos está que la reapertura sea exitosa. En sus manos está entregarles la posibilidad a los ciudadanos de volver a ser productivos. Tienen la enorme responsabilidad de evitar que la pandemia genere más muertos por hambre y pobreza que por el mismo virus. En sus manos está darle vida a la economía. El presidente demostró su liderazgo en tiempos de crisis, cuando el país más lo necesitaba, ahora esperamos lo mismo de los mandatarios locales. Párenle-Bolas.

@gabrieljvelasco

Publicado: mayo 25 de 2020