Quiero invitar a mis coterráneos para que lean el Plan de Desarrollo Municipal de la quinta ciudad del país, Bucaramanga, que el ya posesionado burgomaestre tituló ¨El gobierno de las ciudadanas y los ciudadanos¨ plasmado en el Acuerdo 003 de junio de 2016 de Concejo de Bucaramanga.

Entre los apartes que más conmueven hay frases como ¨ … esté construido con la voz de todos … este Plan llene el desafío de recuperar la Calidad de Vida perdida …  Muchos proyectos sacaremos adelante: los 20.000 Hogares Felices … El gran bosque de los Cerros Orientales … Sé que puedo contar con la conciencia honesta y el corazón abierto de quienes aman su tierra y se solidarizan con los más necesitados … ¨

Pero hoy, transcurridos ya 32 meses de su administración, lo más seguro es que las promesas plasmadas en el Plan de Gobierno y ratificadas en el Plan de Desarrollo, quedarán en eso, en solo promesas de un politiquero de turno que descrestó a muchos con su discurso hostil y directo y lleno de alguna manera de sinceridad.  Era la tierra prometida después de tantas administraciones atiborradas de sombríos personajes, destituidos alcaldes, pero nada cambió y nos quedamos a la mitad del desierto.

Algunos medios de comunicación locales se hastiaron de publicar sendos artículos sobre las promesas y bondades del electo alcalde y hoy a escasos 16 meses de que culmine su infausta administración, parvos son los artículos con análisis sobre las promesas.  Promesas como reingeniería a Metrolínea – para convertir el SITM de la ciudad en ¨estrato 20¨-, construir el Metrocable, soluciones de vivienda para 20.000 familias, solución técnica a las basuras, construir un centro cultural en los Cerros Orientales – que por cierto buscaba tal vez valorizar sus predios en esa zona de la ciudad -, recuperación del espacio público, fusionar las empresas de servicios públicos en una AAA, construcción de escaleras eléctricas en barrios, ciclo rutas, destinar $25.000 millones para becas a los menos favorecidos y un sinfín de promesas, dignas de un politiquero demagogo o como decimos por estas tierras de un ¨engaña pingos¨.   Las otrora mega obras, se reducen hoy a una insípida ciclo ruta y la adecuación de andenes en una plaza de mercado local. 

Para muchos analistas políticos, la gran mayoría sus opositores, Rodolfo Hernández ganó porque repartió más de 40.000 cartas cheques donde prometía vivienda a por lo menos 20.000 familias.  Puede ser, pero en el fondo pienso que ganó porque prometió luchar contra la corrupción encarnada por muchas décadas en la alcaldía de Bucaramanga.   

Pasaron los meses y la tierra prometida se quedó en un desierto lleno de pifias administrativas, de improvisadas soluciones y de escándalos cómo el llamado Vitalogic Gate – solución técnica a las basuras -, donde a todas luces buscaba para su beneficio propio y el de sus familiares más cercanos como son su esposa y uno de sus hijos, quedarse con la no despreciable suma de 100 millones de dólares, a través de un corretaje disfrazado de comisión de éxito. 

Recuerdo sus palabras al destaparse el millonario corretaje y tildársele de corrupto y prevaricar por un conflicto de intereses en el contrato de las basuras:  ¨Me tocaron el timbre y yo le cerré la puerta en la cara …”    Frase que al parecer no ha pasado inadvertida por parte de entes de control del país.  Solo espero por el bien de nuestra amada Ciudad Bonita, que el Plan de Desarrollo salga de ese invernáculo y letargo administrativo en que lo dejó el actual alcalde y que el programa bandera de Néstor Humberto Martínez llamado Bolsillo de Cristal, muestre prontamente resultados.

PD. Frase de la semana de Rodolfo Hernández Suarez: ¨La única manera de bajar los índices de inseguridad es que la gente tenga plata en el bolsillo”

@LeszliKalli

Publicado: agosto 16 de 2018