La justicia tarda pero llega. No hay peor delito que el delito electoral, al que se ha querido calificar como de poca monta, y es tal vez el más grave de todos. Por la razón que en las justas electorales es donde el ciudadano se puede expresar con su voto para elegir los candidatos que creen pueden satisfacer sus necesidades. Y que a su vez los buenos candidatos, los que se atreven a jugar limpio, son presa de la estructura criminal de no solo la compra de votos, sino de algo peor que es la alteración de los resultados de los votos ya depositados en las urnas, con la falsificación de los formularios E24 y E14 a favor de un candidato. En una zambra delincuencial donde participan desde los jurados de la mesas, los escrutadores, los digitadores de los formularios, hasta jueces de la república. 

Hay una región, la llamada Zona 3, que comprende las poblaciones de Magangué, Talaigua Nuevo, Altos del Rosario, donde cualquiera que quiera “ganar” una elección fraudulenta, es solo coordinar en esta zona con los bandidos que se prestan para semejante delito. Esos que se prestaron (hoy condenados intramuros) para alterar los resultados en la contienda electoral de 14 de Marzo de 2010 por la candidatura para la Cámara de Representante, entre Hernando Padaui Álvarez y German Ordosgoitia Osorio. Y que en este caso específico, que me tocó de muy cerca, produciendo mucho dolor, porque vi la lucha contra un monstruo muy poderoso, cuya cabeza era el candidato por el cual se hizo el fraude a su favor, señor Padaui Álvarez. Monstruo casi imposible de vencer, donde se prestaron para participar una juez de Magangué (la misma ciudad del candidato), una tal Beatriz Caballero de Turbay, quien declaro inocentes del evidente ilícito  a los implicados: Teófilo Olivero Quiroz, Damián Lengua Martínez, Luis Carlos Gil Gil, Guillermo Peña Valdelamar, Ximena González García, Pedro Vicente Gutiérrez Orduz ,Riki José Cárcamo Sierra, y Elkin Gabriel Guerrero Rivera. Pero gracias la divina providencia el Tribunal Superior de Bolívar desmonto el ilícito que más tarde confirma la Corte Suprema de Justicia en un fallo que nos hace creer que todavía la justicia funciona, lenta pero funciona y que ha tomado 8 desgastante años de luchas del candidato German Ordosgoitia.

No hay peor corrupción, que cuando los jueces se corrompen. No busquen la fiebre en las sabanas, de estar desviando el tema a otras instancias. Si se castigara con fuertes penas el delito electoral, incluso hasta para abrir el debate de la cadena perpetua o la pena de muerte para quienes lo ejecutan, las cosa serían a otro precio. 

Frente a este calamitoso estado de inoperancia de la justicia como  ciudadano me pregunto: ¿Qué va hacer la justicia, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ante el caso del hoy congresista y aforado Hernando Padaui Álvarez?

@rodrigueztorice

Publicado: septiembre 13 de 2018