Conocida de autos por su concupiscencia, la delincuente Aida Merlano se abrió un espacio en la política nacional a través de maniobras poco ortodoxas, y no propiamente como consecuencia de su trabajo e inteligencia.

Cada quien es libre de manejar su vida privada y sexual como mejor le parezca. Aquello no puede hacer parte de las discusiones públicas. El caso de la Merlano debe ser abordado desde una óptica totalmente objetiva. Ahora que fue capturada en Venezuela, se ha convertido en una suerte de “botín de guerra” del dictador Nicolás Maduro, quien la está utilizando para extorsionar al gobierno del presidente Duque.

Si la Merlano tiene pruebas que confirmen la corrupción de algunos miembros de la clase dirigente colombiana, que las muestre de una vez. En sana lógica, ella no es una testigo confiable. Su posición siempre ha sido la de la amante de turno de algunos empresarios y políticos que se dieron a la tarea de satisfacer sus ambiciones políticas, facilitándole los recursos para financiar sus campañas electorales.

Luego de su detención en territorio venezolano, operación que fue llevada a cabo por la policía secreta de la dictadura de ese país, Merlano tiene una oportunidad maravillosa para salvarse de su extradición a Colombia, convirtiéndose en una falsa testigo de cuanta estupidez se le ocurra inventar a Maduro. Es un gana-gana criminal. Maduro fustiga a la dirigencia colombiana y la corrupta Aida Merlano, hace puntos para facilitar su estadía en Venezuela y con ello hacerle el quite a la sentencia condenatoria que la corte suprema de justicia profirió en contra suya.

La capacidad intelectual de la delincuente Merlano es muy limitada. Ella es una criminal absoluta que ha estado envuelta en los casos más escabrosos que la justicia colombiana no ha querido o podido investigar y sancionar. Así que si ella decide hablar, debe empezar por narrar los crímenes en los que ha participado y en los saqueos de los que ha obtenido beneficios, desde que empezó a incursionar en la política barranquillera.

Aída “la bandida”, como se le conoce en muchos círculos de su región, ha violado la ley de múltiples formas. Una persona que ha cometido tantos delitos a lo largo de su vida, no tendrá inconveniente ninguno en convertirse en una testigo falsa, capaz de decir lo que los esbirros de la tiranía le indiquen.

Que nadie se sorprenda si en las próximas horas, empiezan a conocerse testimonios escabrosos narrados por esa corrupta que hoy se encuentra en condición de “huésped” de Nicolás Maduro.

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 5 de 2020