La designación del doctor Wilson Ruiz como ministro de Justicia fue un gran acierto del gobierno del doctor Iván Duque. El país necesitaba que llegara a esa cartera un jurista de talla mayor que conoce del derecho, pero también de la mecánica al interior de la rama judicial.

El doctor Ruiz fue miembro de la sala disciplinaria del consejo de la judicatura durante 8 años y conoció como pocos el manejo, las necesidades y deficiencias de la justicia. 

El nuevo ministro tiene todo a su favor para sacar adelante la reforma a la justicia que demanda nuestro país. En sus primeras declaraciones ante los medios de comunicación, ha sido claro y concreto al decir que su objetivo es el de hacer que la justicia despierte confianza y seguridad en los ciudadanos. 

Su meta no es la de imprimir cambios estéticos en la cúpula de la rama, sino en hacer que la administración de justicia se acerque a la ciudadanía. La impunidad, la corrupción y la falta de celeridad son los tres elementos sobre los que se sustenta el desprecio que los colombianos observan frente a la rama jurisdiccional. 

La carrera del nuevo ministro de Justicia ha sido impecable. Además de sus paso por la judicatura, ha ejercido el derecho con lujo de competencias, siendo de lejos uno de los más ilustres abogados del país. Es respetado en todos los ámbitos, empezando por la academia que será fundamental en el acompañamiento de su gestión, específicamente para la discusión y delineamiento de la reforma a la justicia. 

Ruiz ha dicho que no descarta ninguna alternativa y que llega con la disposición de oír a todos los sectores políticos con el fin de enriquecer la discusión y adelantar un debate franco, pero sin dilaciones. Para desgracia del nuevo ministro, el tiempo corre en su contra. Quedan menos de dos años para que se acabe el periodo del presidente Duque, así que el ministro tiene que empezar a dar resultados cuanto antes. 

Otro aspecto fundamental en el que el ministro Ruiz jugará un papel de primera línea tiene que ver con la aspersión aérea de cultivos ilícitos. Ha dicho que efectivamente la erradicación manual es buena, pero jamás será suficiente. No duda en afirmar que la herramienta más eficaz para combatir las plantaciones de coca es la fumigación con el denominado glifosato. 

Las más de 150 mil hectáreas sembradas con coca que hay en nuestro territorio, se constituyen en una amenaza contra la seguridad nacional. 

Wilson Ruiz es, en resumidas cuentas, el mejor ministro de justicia posible para el momento que vive Colombia. En muy pocas semanas, seguramente se empezarán a registrar los buenos resultados de ese nombramiento.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 8 de 2020