El hedor que expele la gestión de Santos trae a mi memoria el episodio de los batanes que se relata en el capítulo XX del Quijote, cuando Sancho, presa del miedo y aferrado a la pierna de su señor, arroja ruidosamente heces de su vientre, excitando así el sensible olfato del Ingenioso Hidalgo, quien le dice:

“…-Me parece, Sancho, que tienes mucho miedo.

“-Sí lo tengo, ¿pero en qué lo nota vuestra merced ahora más que antes.

“-En que ahora hueles más que antes, y no a ámbar…”

La prensa anuncia hoy un nuevo episodio de corrupción que enloda a Santos. Se trata de su participación en sociedades domiciliadas en Barbados, que es un refugio fiscal en el Caribe (Ver Nuevo escándalo salpica a el presidente Santos).
Esto viene a descubrirse a poco del escándalo de la salida de la directora general del Sena, que a raíz de la declaratoria de insubsistencia con que la castigó Santos dizque por haber desconocido el conducto regular para tramitar sus denuncias contra los malos manejos de su antecesor en el cargo y hoy Secretario General de la Presidencia, estremeció a la opinión pública con sus revelaciones acerca de esa impúdica gestión (Ver Durante tres semanas intenté denunciar en el gobierno de Santos; Exdirectora del Sena habla sobre irregularidades).
¿Y qué decir del escándalo de Odebrecht, que involucra, entre otros altos funcionarios y personajes cercanos al gobierno, a dos exministras que Santos defendió declarándolas impolutas y hoy sabemos que son unas “triple impolutas”? (Ver Los tentáculos de Odebrecht en Colombia; Las declaraciones de Santos sobre críticas a exministras por el escándalo de Odebrecht).
Santos, con el cinismo que lo caracteriza, ha dicho sobre los negociados que rodean a su gobierno que apenas acaba de enterarse y está combatiendo la corrupción que se está destapando, como si la cosa no fuera con él (Ver La corrupción se está destapando y se está combatiendo según Santos; Se está  destapando la olla podrida).
Las denuncias sobre corrupción en el gobierno de Santos no son de ahora. Desde hace un buen rato el senador por el CD Ernesto Macías ha venido destapando otras ollas podridas que tampoco huelen a ámbar. ( Ver Gobierno de Santos ha sido el más corrupto de la historia; Nueva denuncia contra Juan Manuel Santos por auxilios parlamentarios).
De hecho, Juan Manuel Santos ha fundado su acción política en el reparto de la tristemente célebre “mermelada” con la que compra a los congresistas para que apoyen sus iniciativas.
Los ingredientes de ese indigesto comistrajo son muy variados, pero todos ellos apuntan hacia el enriquecimiento personal de los congresistas y sus aliados, así como a la financiación ilegal de sus campañas políticas. Se sabe, por ejemplo, de alguno que vendió su “cupo indicativo” en varios miles de millones de pesos.
La separación de poderes, la independencia del Congreso, la transparencia de la gestión de sus miembros, en fin, todo aquello que quiso proteger la Constitución en aras del orden político, económico y social justo que promete su Preámbulo, ha venido a pique por obra de la inatajable tendencia a los malos manejos que caracteriza a Santos.
Los que lo han conocido de cerca, como Carlos Lleras de la Fuente, no ahorran epítetos de grueso calibre para referirse a lo avieso de su carácter.
Dice de Santos,  Fernando Balda, que lo defendió como abogado ante las autoridades ecuatorianas a raíz del atque al campamento en que murió Raúl Reyes, que es imposible compararlo con los más famosos traidores de la historia, pues a todos ellos juntos los supera en felonía (Ver El traidor).
Al tenor de lo que se sabe de quien ocupa hoy el cargo de presidente de Colombia, el registro de sus hazañas es digno de figurar como un apéndice de la “Historia Universal de la Infamia” que hizo famoso a Jorge Luis Borges. Si lo tenemos hoy como primer magistrado, ¿por qué ha de extrañarlos que un facineroso como el atroz Timochenko aspire a sucederlo?
En mis navegaciones por la red encontré esta mañana estas profundas palabras de Santo Tomás Moro:  “El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral” (Ver Biblioteca digital).
Pues bien, Santos ha hecho gala de su total desprecio por la moralidad en la política. Es, en rigor, un amoral. Y así no es posible gobernar con tino. Ha convertido a Colombia en un albañal.
Jesús Vallejo Mejía
Publicado: noviembre 9 de 2017