Los grandes retos del sector público requieren grandes soluciones y estas se concretan por medio de proyectos ambiciosos que tengan el concurso de todos. Eso es lo que requiere la problemática del agua en Santa Marta que hoy afecta a los ciudadanos y al desarrollo de la ciudad.

¡Santa Marta tiene más de 10 años esperando tener agua! Para resolverlo es necesaria la contribución de la Nación, la Alcaldía de Santa Marta y la Gobernación de Magdalena. Cada uno debe aportar recursos y voluntad política. Ese debe ser un objetivo estratégico. Si no se concibe así, fracasaremos.

Agua de calidad y con continuidad, está asociado a proveer un buen servicio de alcantarillado, altos niveles de seguridad, un optimo indicador de creación de empleo y la prestación de un servicio de salud eficiente. Nada de eso hemos visto en la última década en Santa Marta.

Quienes administran a Santa Marta desde hace 10 años le han trasladado la responsabilidad de este problema a la Nación haciendo la más fácil, acusándolos de todo. Como buenos populistas, al Clan Caicedo, cuyo jefe es Carlos Caicedo, su objetivo es eternizar la necesidad ciudadana.

La crisis del agua es el vivo ejemplo de que la izquierda radical que gobierna Santa Marta aborda los problemas de nuestra gente con ‘cortinas de humo’. A ellos no les sirve políticamente asignar recursos a una solución que es invisible y, por tanto, no da gananciaelectoral.

A todo el Clan Caicedo, cuyo jefe es Carlos Caicedo, le gustan iniciativas con las que ‘maquillan’ a Santa Marta. Nunca solucionan de fondo. Las obras que terminan son de mala calidad. Lo común es que sus proyectos queden inconclusos, sean inservibles o sufran retrasos eternos.

Cuando somos afortunados, en Santa Marta tomamos agua contaminada porque lo usual es no tener. Llevamos una década viendo que nada se resuelve de fondo: reparchean vías, reponen puentes, reparan parques y remodelan bibliotecas, pero no hay nada nuevo. ¡Todo es viejo!

Las obras del Clan Caicedo, cuyo jefe es Carlos Caicedo, que debieron ser motivo de orgullo, dan vergüenza. La megabiblioteca está ruinosa, los puestos de salud siguen en el suelo, el estadio está a medio terminar y los centros de desarrollo infantil no prestan ningún servicio.

Del 2012 al 2019, Departamento y Nación le dimos a Santa Marta 4.000 nuevas viviendas, un nuevo aeropuerto, la Doble Calzada Ciénaga-Santa Marta, la vía Mamatoco-Minca, Minca-El Campano y El Campano-La Tagua; y la Carrera 4ta del Rodadero. ¡Haciendo equipo, obras son amores!

@LuisMiguelCotes

Publicado: diciembre 10 de 2020