El proceso de paz se atragantó después de tanta mermelada, que sirvió para traicionar al pueblo refrendando unos acuerdos con las FARC que fueron rechazados por el constituyente primario, pero que sin vergüenza alguna fueron aprobados en el Congreso; fue una jugada que contó con la complicidad de toda la maquinaria del sector público y que alienó a la población.

Esta semana se hundieron las 16 Circunscripciones Especiales de Paz y la reforma política, eso es un hecho. Se hundieron el martes y se hundieron este jueves. Que este circo de gobierno cambie el resultado por medio de “recursos” legales (que no son más que leguleyadas) no altera esa verdad. Hemos llegado al punto en que no nos sorprende que el gobierno se robe una decisión trascendental para Colombia. ¡Qué tristeza!

Pero más allá del absurdo que vivimos y de la controversia generada por el risible actuar del ministro Rivera, no podemos alejar la vista de una realidad que hoy es más clara que nunca: el acuerdo corrupto de La Habana se está desmoronando.

El Presidente y el Ministro de Interior dejaron hundir la reforma política y le apostaron a las circunscripciones, abandonando una posibilidad histórica por no morder la mano que los alimenta. Como viene siendo tendencia, Santos y su gobierno perdieron. Y como es aún más común en este desgobierno, se robaron el resultado, y las consecuencias de ello van a ser nefastas.

Lamentablemente, Colombia no se va a salvar de sufrir una pelea electoral por 16 curules producto de las Circunscripciones, donde guerrillas y narcos buscarán imponer su dominio, generando enfrentamiento con fuerzas armadas de ultra derecha y ultra izquierda, más violencia y más víctimas.

No olvidemos que estas Circunscripciones casi que se calcaron sobre las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN): pequeñas comunidades en las que desmovilizados de las FARC vienen comenzando su tránsito hacia la vida civil y que coinciden con áreas cercanas a cultivos ilícitos, zonas en donde no hay Estado.

Ante el desinterés de esta administración por los principios de decencia, justicia y bienestar, debe ser el próximo Gobierno Nacional y el nuevo Congreso quienes pongan orden, rescaten lo poco positivo que quede de los acuerdos de paz y garanticen que se reformará el sistema político en beneficio de los electores y no de los ilegales y politiqueros.

Tanta mermelada provocó una diabetes que está matando los acuerdos de paz, porque los jefes de la corrupción, que con mentiras, terror y traición al pueblo refrendaron lo aprobado, no pueden ocultar la gordura y el peso de sus flagelos a la democracia e integridad de Colombia entera.

@ChriGarces

Publicado: diciembre 1 de 2017