La corrupción y la politiquería invadieron a las emblemáticas Empresas Públicas de Medellín, EPM desde que el polémico socialcomunista Daniel Quintero Calle está al frente de la alcaldía de la capital de Antioquia.

Desde siempre, las EPM, como suele ocurrir en todas las empresas, han estado alejada de las discusiones políticas y de las pasiones ideológicas. Su función es la de prestar servicios con eficacia, generar valor y producir utilidades para Medellín.

Una de las primeras movidas de Quintero Calle, consistió en cambiar a los miembros de la junta directiva, para nombrar a personas grises y de dudosa reputación, como es el caso del exsuperintendente de industria santista, Pablo Felipe Robledo, reconocido por sus maniobras ilegales como la contratación de servicios de chuzadas y espionaje para perseguir a empresarios. Uno de los socios de fechorías de Robledo, fue el delincuente Laude Fernández, cerebro de la red de interceptadores ilegales que operaba en el país.

Quien venía desempeñándose como gerente de las EPM, Álvaro Guillermo Rendón, se vio forzado a renunciar por cuenta de las permanentes disputas con el alcalde Quintero que estaba empecinado en convertir a las empresas en un directorio político.

La semana pasada, el país se despertó con la noticia de que Quintero Calle había contratado a una firma cazatalentos con la misión de identificar al nuevo gerente de las EPM. Pero como denunció el senador uribista José Obdulio Gaviria, nadie supo que dicho proceso estaba surtiéndose, empezando por Mónica Ruiz, quien venía desempeñándose como gerente encargada.

Según Quintero Calle, fueron evaluadas 65 hojas de vida y, al final del proceso se concluyó que Alejandro Calderón era la persona indicada para ocupar el cargo.

Un grupo de parlamentarios de Antioquia le solicitaron formalmente a Quintero que aclarara algunos puntos que generaban serias dudas. Entre ellos, que diga cuál fue la firma cazatalentos que adelantó el proceso de selección. En la comunicación, fue incluida una aseveración muy delicada: “Fuentes de entero crédito nos aseguran que el doctor Calderón no se sometió a un proceso de selección para la gerencia. Informan que él es su amigo personal y que usted manifestó expresamente su voluntad de integrarlo como ejecutivo a una de las empresas del grupo EPM. Informan que inicialmente usted envió su hoja de vida -a principios de 2020- para que ocupara el cargo de auditor de Tigo-Une, y que por razones profesionales y técnicas el gerente general de EPM, doctor Álvaro Guillermo Rendón, se abstuvo de recomendar ese nombramiento”, se lee en la misiva suscrita por los congresistas Santiago Valencia, Margarita Restrepo y José Obdulio Gaviria, entre otros.

Adicionalmente, hay un asunto delicadísimo que tiene que ver con las falsedades que habría en el currículo de quien iba a ser el gerente de las empresas públicas, que aseveraba tener cursos de postgrado en la universidad de Harvard.

Al parecer, su caso era similar al de Natalia Lizarazo, quien comercialmente se presentaba como “Natalia Springer”, pues según los congresistas que han cuestionado el nombramiento, “auscultando en la base de datos de Harvard Business School, Alejandro Calderón no aparece como graduado del MBA. Podríamos estar nosotros en un error o, lo que sería muy grave, podría ser que el doctor Calderón no sea graduado del MBA de Harvard, sino un asistente al máster en Artes Liberales, que no otorga un título homologable”.

Y como si todas las dudas que existen sobre esa maestría no fueran suficientes, el senador José Obdulio Gaviria encontró otra inconsistencia en la hoja de vida de Calderón que también dice tener un master en economía y finanzas internacionales de la universidad Montesquieu de Francia.

No deja de ser extraño que dicho título haya sido obtenido en el año 2003, siendo que él -Calderón- se graduó como economista en 2012. Como bien expresó el parlamentario de Centro Democrático en su cuenta de Twitter: “La vaca mientras más patalea, más se atolla. La farsa sobre HV del gerente de EPM y su selección por una cazatalentos es insostenible. Veamos: ¿Calderón fue primero Magister y luego terminó el pregrado? ¿Obtuvo título de economista en 2012, pero era Magister en 2003?”.

La perla final corre por cuenta de los PanamaPapers. Resulta que Miguel Alejandro Calderón Chatet tiene relación con 4 empresas offshore de Panamá.

Como es sabido, esas empresas offshore han sido utilizadas para lavar dinero o para evadir impuestos.

Los cuestionamientos al nombramiento y las revelaciones respecto a las evidentes falsedades e inconsistencias en la hoja de vida del seleccionado, obligaron a que éste tomara la decisión de declinar a través de una carta dirigida al acorralado alcalde de la capital antioqueña en la que dijo que “después de una sincera conversación con mi familia, y teniendo en cuenta los hechos que hemos vivido, en los que hemos tenido que enfrentar todo tipo de ataques a los que he respondido con altura, y que reconozco están asociados a los altos niveles de polarización política que vive la ciudad, he tomado la decisión de no asumir el cargo”.

Esa decisión, que es la más prudente e indicada, no exime a Calderón de la investigación penal que efectivamente deberá adelantarse en su contra para efectos de determinar si cometió o no el delito de falsedad en documento privado, al incluir títulos falsos en su hoja de vida. La justicia tendrá la última palabra.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 11 de 2021. Actualizado abril 13 de 2021