No son pocos los escándalos en los que ha estado involucrado el ilegítimo tribunal al servicio de las Farc, JEP.

Desde su puesta en marcha, la corrupción estuvo enquistada en su espina dorsal. La cuestionada Martha Lucía Zamora, tristemente célebre por sus maniobras oscuras a lo largo de su carrera en la administración de justicia, fue la primera secretaria administrativa de la JEP y salió por la puerta de atrás, luego de que se confirmaran actos deleznables de corrupción.

Uno de sus fiscales, Juan Carlos Bermeo, fue capturado mientras recibía un millonario soborno -en dólares- con el que se pretendía favorecer al narcotraficante extraditable y prófugo, el dirigente de las Farc alias ‘Jesús Sántrich’.

Tres de sus magistrados, todos de ideología socialcomunista -liderados por la extremista Ana Caterina Heyck Puyana- fueron los responsables de la liberación de ‘Sántrich’, a pesar de las contundentes pruebas que pesaban en contra de ese capo del narcotráfico. Desde Venezuela, ‘Sántrich’ está constituido en la peor amenaza contra la seguridad nacional gracias al favor que en su momento le hicieron Heyck y otros dos togados de la JEP.

Desde hace más de un mes venía oyéndose en los pasillos de la rama judicial una situación en extremo delicada: que el magistrado de la JEP Juan Ramón Martínez fue denunciado por al menos una exfuncionaria de ese tribunal por acoso sexual.

Este portal conoce el nombre de la joven denunciante, pero se abstiene de revelarlo para efectos de no entorpecer la investigación.

Llama poderosamente la atención la manera como el presidente de la JEP ha venido manejando el asunto, tratando, a toda costa, de bajarle volumen al escándalo.

¿Por qué hasta ahora hace pública la denuncia, siendo que la víctima puso la situación en conocimiento de la JEP hace bastantes semanas? ¿Por qué si la comisión de género que hay en la JEP debatió a comienzos de marzo la denuncia formulada, el hecho se mantuvo ‘engavetado’?

Se sabe que hay más víctimas del depredador Juan Ramón Martínez. Así mismo, LOS IRREVERENTES han establecido que existen pruebas como chats, grabaciones de audio y fotografías que ratifican los hechos denunciado por la primera víctima quien tuvo que renunciar a su trabajo en la JEP, precisamente por el acoso sistemático al que fue sometida por el magistrado denunciado.

Esta grave situación es un motivo adicional de desconfianza frente a la JEP. Además de la corrupción administrativa, de los malos manejos de los recursos, de los sobornos que sus funcionarios reciben de la mafia, de los favorecimientos a los terroristas, del insoportable y nauseabundo sesgo profarc de sus magistrados, ahora estalla esta nueva crisis por cuenta de los abusos que sus magistrados cometen contra las desvalidas jovencitas que trabajan en ese lugar que, sin duda ninguna, reúne todas las características para ser catalogado como un oscuro antro.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 12 de 2021