Un día se sienta un rey en su mesa a comer una sopa de pollo y encuentra un pedacito, muy mínimo de la pluma del ala del pollo dentro del caldo. Enseguida llama a su secretario y le dice que tuvieran más cuidado a la hora de preparar los alimentos, porque había encontrado una miga de la pluma del pollo en su sopa. El asesor muy molesto baja a un segundo piso y le dice a su ayudante que tuvieran cuidado porque el rey encontró un pedazo de pluma de ala de pollo en la sopa. Y así sucesivamente fueron poniendo la queja,  hasta que llega el mensaje a adonde el cocinero que prepara los alimentos, exigiéndole que tuviera más cuidado porque el rey había encontrado un pedazo muy grande del ala de pollo en su comida. Y así de habladurías en habladurías llegó a oídos de las gentes, que el rey había encontrado una enorme ala de pollo en su sopa.

Como este cuento lleno de exageración por la tergiversación que se hace cuando el mensaje pasa tanto de voz a voz que se deforma totalmente. Así como esta parábola, es la murmuración que se ha creado en el decir popular que el Dr. Fernando Araujo Perdomo se había robado a Chambacu, que como todos saben es un enorme lote que el Instituto de Vivienda Urbana (Inurbe) estaba interesado en adquirir luego de la reubicación que se había hecho muchísimos años antes (1971) del tugurio que habitaba allí, el más grande de Latinoamérica. Para hacer como en efecto se hizo un parque, unas oficinas institucionales, como también canchas deportivas y demás. El Dr. Araujo sencillamente participo en la preparación del procedimiento técnico para que el Inurbe lo pudiera adquirir y que se vendió al justo precio que determinaron las autoridades del momento. Al pasar frente al lote se ve a simple vista lo que allí se hizo y que ninguno de los lotes que aún quedan por desarrollar es de propiedad del Dr. Araujo.

Como también la mala intención le suman a este comadreo que el Dr. Araujo había sacado con enormes maquinarias de movimiento de tierra a sus invasores, hecho que sucedió en el año de 1971, cuando Fernando Araujo Perdomo era un niño de apenas 14 años. Y siguen diciendo las malas lenguas que también se había auto secuestrado con la complicidad de las Farc en el año 2000 para evitar ser castigado por el caso Chambacu (que fue declarado libre de toda culpa).

A quién se le ocurre que uno va acometer semejante despropósito para dejar a sus hijos pequeños tirados e irse a estar cautivo durante 6 años en condiciones infrahumanas.

Hoy Fernando Araujo Perdomo es candidato a la Alcaldía de Cartagena y se presenta la oportunidad para que un hombre de tan excelsas capacidades corrija  los destinos extraviados por donde la corrupción ha llevado a nuestra ciudad, donde no hay razón para que exista tanta pobreza teniendo tantas riquezas por desarrollar y que la inmoralidad de la que ha sido víctima no lo ha permitido.

@rodrigueztorice

Publicado: agosto 1 de 2019