¿Tanta aristocracia cachaca, tanto abolengo cundiboyacense, tanta hidalguía paramuna para qué?

Para manejar los tejemanejes de la democracia y del Estado como cosa de quinta categoría, de manera tan burda y chabacana, como si se hiciera desde una cueva de bandidos.

No solo da dolor de patria sino dolor humano, porque son los más educados de la nación, de quien uno espera lo mejor. 

Entonces para que se han instruido en las mejores universidades del mundo, para que se han untado de la monarquía británica, para qué son amigos de primeros ministros londinenses, si cuando tienen la oportunidad de hacer el bien se comportan como forajidos.

¿Entonces tanto cuna para qué? para manejar el país como si fueran delincuentes, para liderar a los colombianos como si  fuéramos todos una nación de bandidos. Ese es el talante de Colombia, esa es la idiosincrasia de este país. Da dolor ver gente tan educada y de tanta estirpe comportándose como malhechores.

Oscar Wilde decía que lo único que no les perdonaba a sus amigos era que perdieran la aristocracia del buen comportamiento.

Abruma cada vez que se destapa esa caja de pandora del gobierno Santos, cada uno de los delitos es peor que el otro. 

No puede ser que el poder envilezca tanto, hasta llegar a convertirse en una patología. Al fin y al cabo lo que se demuestra es que seguimos siendo una república bananera, así hayamos estudiado en London School of Economics o en Harvard University.

Ya soportamos las aberraciones del gobierno Samper Pizano para volverlas a padecer en el gobierno Santos, el que no parece haberse terminado por cuenta todos los días de tanto escándalo aberrante. Ni siquiera Pablo Escobar era tan oscuro y aberrado. 

¿Qué diferencia hay entre estos linajudos señores y el Cartel de Medellín?

Hay que oír hablar al tal Prieto, con ese lenguaje soez que abruma, con ese tonillo tan vulgar que avergüenza. Esos son los líderes de nuestro país, ese es el talante de Colombia. Abruma por ejemplo el comportamiento taimando del ex fiscal Martínez Neira ese si de origen humilde que se dejó arrastrar por el señorío y la prosapia cachaca. Como se sentirá Don “Salustiano Tapias”, del comportamiento bandolero de su vástago.

Da dolor, da pena ajena, que pierdan los mínimos de la moralidad y la ética en aras del poder, parecen más de la oligarquía del “Cartucho”, que de la alcurnia bogotana.

Que diría Eduardo Santos Montejo. Que diría Luis Prieto Ocampo. Que diría Humberto Martínez Salcedo ¿Qué paso? se preguntarán.

¿Qué hicimos tan mal para ver tanta vulgaridad y tanta bajeza en nuestros hijos?

@GabrielTorices

Publicado: marzo 5 de 2021